Saturday, January 13, 2018

Fue objeto de maltrato y abusos sexuales desde el día de su boda y concibió un hijo tras la violación de su propio marido, por Grace Macaskill


La radiante felicidad de la novia, Charlotte Walford, parecía completa cuando su esposo le ponía un anillo en el dedo y juraba que la amaría para siempre.

Charlotte y su marido maltratador

Pero a las pocas horas de la ceremonia, emergió la verdadera naturaleza de Spencer Walford.

En la celebración de la boda, él la acusó de estar borracha. La sacó del pub arrastrándola por el pelo y le pegó una paliza.

Fue el comienzo de una aterradora etapa de abuso.

Charlotte se había casado con un monstruo violento y controlador que la golpearía y la violaría incluso mientras dormía. Al final, fue condenado a 14 años de cárcel por agredir sexualmente a Charlotte y golpearla hasta dejarla llena de moratones.

Ahora sufre Síndrome de estrés postraumático, pero ha encontrado el amor otra vez y ha aprendido a detectar hombres abusivos.

Tras su experiencia, ella pide que las muchachas adolescentes reciban clases similares en la escuela para evitar relaciones destructivas.

Charlotte, quien había luchado contra el cáncer antes de conocer a Walford, declara: "Incluso hoy día hay un estigma en torno a las mujeres que denuncian a sus maridos. No quisiera que nadie pase por el infierno por el que he pasado yo. Las mujeres son retratadas como objetos sexuales a través de videos musicales y la pornografía. Necesitamos enseñar a los jóvenes la diferencia entre las relaciones saludables y no saludables. El hombre con el que elegí casarme me llevó al abismo, pero quiero que otras chicas sepan que hay ayuda y que no están solas".

Charlotte es una de las cientos de mujeres que forman parte del Programa Freedom que tiene como objetivo lograr que las víctimas de violencia doméstica identifiquen los patrones de comportamiento de los abusadores.

El curso fue creado por la ex oficial a cargo de Libertad Condicional, Pat Craven.  Ella pidió a hombres violentos, incluso a violadores y asesinos, que escribieran una carta a mujeres para advertirles sobre los comportamientos que deben tener en cuenta con un nuevo novio.

Posteriormente, incluyó la información en el curso.  Lo usa la policía, el sistema de Justicia Penal, los servicios sociales y los refugios para mujeres en todo el Reino Unido.

Los tipos específicos de abusadores han sido etiquetados como: el Manipulador, que usa estrategias psicológicas, y el Persuasor, que usa amenazas y coerción. El Carcelero aísla a sus parejas de sus familiares y amigos, el Bully grita e intimida.

El curso, con el eslogan “El conocimiento es poder”, también ayuda a las mujeres a detectar las características de los hombres buenos, aquellos que les darán apoyo y aliento. Walford aisló a Charlotte de su familia y amigos al obligarla a mudarse de casa tres veces en su matrimonio que duró cuatro años.

La única pausa que tuvo en su terrorífico régimen fue cuando quedó embarazada de su hijo Douglass.
Fue concebido durante una violación, dice ella.  A las dos semanas del nacimiento, Walford comenzó a ponerse furioso y a golpear a Charlotte por la más mínima cosa: "Desde una marca en la pared a juguetes que quedaban en el jardín. Ni siquiera estaba segura cuando estábamos durmiendo. Me despertaba golpeándome o me lo encontraba encima de mí teniendo sexo".


La primera vez, la arrastró del dormitorio a la habitación de enfrente y luego dijo que se había desmayado y no sabía qué había pasado.

"Sentí que no había escapatoria. Incluso cuando estaba durmiendo. Me aterrorizaba hacer algo que lo enojara. Él hacía una marca en una pared o dejaba un centavo tirado en algún lado para ver si yo lo limpiaba. Si no lo hacía, me abofeteaba o me golpeaba".

Charlotte cree que habría podido escapar de ese matrimonio destructivo antes si hubiera sido instruida sobre qué buscar en una relación sana.  "Hubiera advertido los primeros  signos y habría sabido que era malo que él me aislara de todos, me manipulara y redujera mi autoestima".

Ahora está criando a Douglass y a su otro hijo Alfie, de nueve años, de una relación anterior, "enseñándoles que es un error ser irrespetuoso o levantar la mano a cualquier persona, hombre o mujer".

Ella ha explicado  que el Programa Freedom la ayudó a identificar las cualidades de una pareja ideal cuando conoció a su nuevo novio Jamie, con quien ha estado saliendo durante un año.

Es comprensible que fuera cautelosa cuando conoció a Jamie: "Me hizo sentir especial y segura, y ‘segura’ es como se supone que te tienes que sentir con la persona adecuada".  Muy distinto de las vivencias en el día de su  boda con Waldorf en 2012. Y es que, después de un romance relámpago, se casaron por el civil.

Luego vino el impactante incidente cuando estaban con dos amigos y un vecino en un pub y Walford se puso como loco y la sacó del bar por el pelo.


"Pensé que había sido encantador hasta entonces y, de repente, me estaba gritando en la cara que no podríamos consumar nuestro matrimonio porque yo estaba borracha. Pero no era cierto. Nuestros invitados lo vieron abofetearme y no podían creerlo. El dueño del pub le prohibió regresar, pero a él no pareció importarle".

Charlotte contó que sus amigos y familiares estaban al tanto del abuso y algunos trataron de intervenir, pero muchos no la apoyaron. Una vez Walford le puso un ojo morado y les dijo a las enfermeras del hospital que había sido golpeada en una discoteca.

Ella tenía miedo de decir la verdad, temiendo su reacción violenta. Y temía que, si lo denunciaba a la policía, los servicios sociales se llevarían a sus hijos.

A sus amigos y padres no les gustaba Walford pero ella estaba más enamorada de la idea de casarse y tener una familia que de Spencer.

La agredió en público, le mordió la oreja en un pub y la empujaba por las escaleras de su casa, contusionando sus costillas.

"Las violaciones y las agresiones sexuales fueron las peores", dijo Charlotte, al borde de las lágrimas.
"El hecho de que mi hijo Douglass fuera concebido en violación me enfermaba y no quería apegarme a él. Pero ahora lo amo y él me dio la fuerza para seguir adelante a pesar de todo ".

Cuatro veces, durante los ataques de Walford, los amigos de Charlotte llamaron a la policía, pero ella estaba demasiado asustada para presentar cargos. El punto de inflexión llegó en julio de 2015.

"Estaba colgando la ropa recién lavada cuando noté que los brazos de mi chaqueta habían sido cortados.  Él dijo que los uso para limpiarse el trasero porque no había papel higiénico. Después de todo lo que había soportado, fue la cosa que me hizo reaccionar ".

En diciembre de 2015, en el tribunal de Northampton, Walford se declaró culpable de dos cargos de violación, dos ataques comunes y un asalto con resultado de daños corporales. Fue condenado a 14 años, nueve en prisión y un período de licencia extendida de cinco años. Charlotte afirma que el Programa Freedom la ayudó a reconstruir su vida: "No podemos dar por supuesto que las mujeres jóvenes saben qué es correcto en una relación. Necesitan que las ayudemos a detectar el perfil de un posible abusador. Podría salvar a muchas de mis sufrimientos".


Texto traducido de Daily Mirror

Saturday, January 6, 2018

Tengo miedo de ver cómo están asesinando a los niños malteses



Rebecca Kiessling, Presidenta de Salvar El1

(Escrito como respuesta al artículo pro aborto: “¿A qué tienes miedo?”).

Artículo publicado originalmente en Times of Malta


Por supuesto, y con razón:  Los niños de Malta se encuentran en el punto de mira.  La mal llamada “Fundación de los Derechos de la Mujer”, WRF, (por sus siglas en inglés) tiene en su punto de mira a los bebés malteses que están en el útero y se encuentra a la espera de la oportunidad de utilizar sus armas letales contra de ellos.  Pero no solamente se encuentra al acecho, también están conspirando en contra del activo más importante de Malta:  los niños.

La estrategia de este plan es cometer violencia dentro de los cuerpos de las mujeres embarazadas en nombre de los “derechos de las mujeres”. Ésta no podría ser más hipócrita.

Dimitrijevic y Dibben de la “Fundación de los Derechos de la Mujer” (WRF) desean manipular a los niños de Malta ya desde la escuela e iniciar “una discusión” sobre sus objetivos finales y queda claro en su reciente artículo: “¿A qué temes?”.

Ellos desean promover una estrategia de genocidio con los niños empezando ya en las escuelas y tienen la astucia de hacer dicha pregunta. De la misma manera que el Lobo se  la hizo a Caperucita Roja.

Hay mucho que temer…

Hoy día, Malta es una nación moralmente superior porque la violencia no se emplea como solución.  Al contrario, Malta ofrece servicios de salud que realmente curan, no matan, y doctores con una gran profesionalidad que hacen  honor a su Juramento Hipocrático de “No Dañar”.




En una sociedad civilizada, matar no es moralmente aceptable como una solución al sufrimiento, pero el aborto defiende la base de su plan letal en términos de “salud reproductiva”, “Decisiones Difíciles” y “Tratamiento Prescrito” como formas de terminar el sufrimiento.

“YO NO MEREZCO LA PENA DE MUERTE POR LOS CRÍMENES DE MI PADRE BIOLÓGICO”.

Si estás embarazada, luego te has reproducido y premeditadamente sacrificas la vida de un ser humano, eso no es “tratamiento”. Josef Mengele, quien experimentaba con niños judíos como “tratamiento”, estaría orgulloso de escuchar cómo emplean este término—así como en Islandia, donde recientemente celebraron que casi han erradicado el Síndrome de Down.  ¿Erradicado? Es el mismo término usado por los nazis. 

Una Cultura de muerte empieza con el engaño, con frases y terminología que, de hecho, se camuflan a sí mismas, inicialmente ocultando sus intenciones reales.  Y luego, antes de que te des cuenta, tienes grandes grupos generacionales desaparecidos porque convertiste a tu tierra en un campo de muerte de tu propia carne y sangre, con el sacrificio fácil de los más vulnerables e inocentes.

El mismo artículo de la “Fundación de Los Derechos de la Mujer” (WRF) también hace énfasis en la falta de excepciones en caso de violación e incesto en la ley de Malta.  Yo fui concebida en violación.  Mi madre biológica trato de matarme en dos clínicas ilegales de aborto y está claro, lo hubiera logrado si hubiesen sido legales.

Le debo mi vida a la ley que me protegió, así como las mujeres y los niños de Malta se encuentran protegidos hoy.  Y ahora, mi madre biológica está feliz de que ambas nos salvásemos del horror del aborto.

Yo no merecía la pena de muerte por los crímenes de mi padre biológico.  Yo no veo que la “Fundación de los Derechos de la Mujer” (WRF) abogue por la pena de muerte para los violadores; solamente para el niño inocente.  Es una barbarie castigar a un bebé por los crímenes de otra persona.  A violadores, acosadores, traficantes de blancas (traficantes de sexo) les encanta el aborto.  Les protege y permite continuar con su explotación.

La “Fundación de Los Derechos de la Mujer” (WRF) dice que se preocupa por su propio género. Pues yo soy una mujer y ellos desean que estuviera muerta.  No siento el amor por ningún lado.

Además, el aborto está siendo propuesto en nombre de los derechos de las mujeres, pero, en todo el mundo, las mujeres están perdiendo sus voces, porque son principalmente las mujeres quienes están siendo sacrificadas.

Te invito a que veas la película “Las Tres Palabras más Mortales en el mundo” (The Three Deadliest Words in the World): “Es una niña” (www.itsagirlmovie.com).  El ‘generocidio’ masivo del que estamos siendo testigos en Asia y que se está desplazando a gran parte del resto del mundo, ha provocado un aumento en el tráfico de sexo, secuestro de niñas, disminución de la educación para las mujeres y poca representatividad de mujeres en el ámbito político.

Las mujeres son coaccionadas y abocadas no solamente al aborto, también a “escoger” abortar a sus niñas, llevando sufrimiento a su propio género.

Pero la “Fundación de Los Derechos de las Mujeres” (WRF) quiere que se piense que los pro vida somos los que estamos ciegos a las peticiones de las mujeres.  Ser pro-mujer es ser pro-vida.


Por favor, suplicamos a las buenas personas de Malta que no permitan que las voces de la muerte ganen.   No dejen que la sangre de los niños inocentes de Malta se derrame sobre su país.

Para leer el artículo original en inglés:

https://www.timesofmalta.com/mobile/articles/view/20171219/opinion/Afraid-of-Maltese-babies-being-killed-Rebecca-Kiessling.666018