Friday, August 18, 2017

Mi hijo me salvó la vida


Hola, soy Viviana Victoria, de Argentina y quiero compartir con ustedes mi testimonio de vida.

 A los 12 años empecé a sufrir abusos sexuales por parte de un amigo de la familia que vivía en nuestra casa y que era 11 años mayor que yo.


 Soporté esta situación nada menos que 2 años. Con el paso del tiempo y a medida que me hacía mayor, cada abuso suponía una  gran confusión dentro de mí. Quería escapar pero tenía miedo. Consideraba que ya había perdido mi niñez. Que ésta ya era algo  del pasado. Y ansiaba encontrar algún día  mi primer  novio. Pero eso pasó al olvido. Sentía asco hacia él  pero a la vez apego. Ya no resistía las últimas veces que me violaba. 

Hasta que,  a los 14 años, quedé embarazada y el hijo que di a luz vino a quitarme esos deseos de suicidarme que tenía y toda mi infelicidad. Me salvó la vida y me dio esperanza a pesar de la manera en la que llegó a este mundo.

 Cuando mi madre se enteró se llenó la boca culpándome. Me obligó a casarme con el padre de mi hijo  y a callar todo lo que había estado ocurriendo mientras me decía: "Si tu padre se entera, lo mata y pasa el resto de sus días en la cárcel. ¿Eso quieres tú?".

Me casé y tuve un segundo hijo con él. Él me hizo conocer todas sus fantasías... Pero nunca logró conmigo los famosos tríos y demás que sí consiguió con otras chicas del barrio.

Estos dos hijos míos fueron y son muy amados. Uno tiene 29 años  y el otro 27 años. Los amo. Fueron criados por mis papás más que por mí y con mucho amor.

 Me fui de casa cuando me separé porque mi mamá no dejaba de presionarme para que volviera con él y me junté rápidamente con el primero que me pasó por delante  y me quitaron a mis nenes porque yo aún  era menor de edad  y el hombre con el que me junté no era el padre. Todo gracias a la persecución de mi mamá. Aún  con todo, yo nunca la odié y es y será un amor en mi vida. Yo siempre la obedecí. Soy hija  adoptada y de bebé nunca fui aceptada por mi mamá que ya tenía una hija con mi papá.

En mi vida he tenido 7 hijos más, un total de 9 y amo a todos por igual, me dan los mismos quebraderos de cabeza sin afectarme la manera en que los concebí.

Yo creo que traer hijos al mundo debe ser consecuencia del amor pero, cuando no es así, el vínculo con tus hijos es el mismo. Yo nunca tuve un hijo fruto de un hombre amado. Así que los amo más que  sus padres. Porque ellos fueron abandonados por los dos hombres. Mis hijos son iguales todos para mí .

Me costó amar a un hombre y cuando lo hice...él no me correspondió ... Pero el amor a mis hijos está allí  y más ahora que ya soy abuela  porque mi hija de 23 años ya me ha dado una nietita.


 Acabaré contando que no todo es color de rosa. A mí hijo mayor, el que fue fruto de la violación de su padre, le costó mucho asimilar la verdad sobre su concepción. Él no es capaz de entender por mucho que se lo repita que él me salvó la vida a mí.  No entiende que fuera dadora de vida sin existir amor...



Yo soy Cristiana Evangélica y oro mucho por mis hijos. Les pido a ustedes que hagan lo mismo por ellos".

BIO: Viviana Victoria, madre argentina. Escribió este breve testimonio de vida para Salvar El 1 y poder así ayudar a muchas mujeres que pasen por una situación parecida.

Thursday, August 10, 2017

En todo el mundo, niños como mi hijo tienen blancos de ataque en sus espaldas



Por Jennifer Christie (Salvar El 1)


En todo el mundo, niños como mi hijo tienen un blanco en sus espaldas. Ellos son el objetivo de un genocidio. Incluso en países como Chile, donde todos los niños no-nacidos han sido protegidos durante muchos años sin discriminación, hay un creciente grupo de personas que cree que niños como mi hijo no deberían existir, que no merecen protección y que deben ser ejecutados por crímenes que no cometieron. Y estas voces de muerte son cada vez más fuertes.

No soy un político, no soy abogado, ni ostento un gran cargo. No, mis credenciales son aún mejores: soy una madre, y no me van a callar.

El blanco de ataque al que me refiero se llama "causal por violación", y probablemente ya hayas oído hablar de esto.  Hay muchas personas que piensan que son pro-vida, pero ceden en esta área. Lo diré: ¡no hay que transigir! No hay uniformes grises en esta guerra.  O estás con nosotros, o estás contra nosotros.  Crees en la inviolabilidad de la vida, o no.

Soy una madre, y seré la voz de los no nacidos.

En Chile, los que luchan por legalizar el aborto gritan al unísono su llamado a las armas: VIOLACIÓN. ¿¿¿VIOLACIÓN??? ¿Realmente tienes la audacia de intentar adueñarte de mi agresión, mi embarazo, de mi NIÑO para calmar tu conciencia colectiva por exigir lo inconcebible - el aborto, por cualquier razón, en cualquier momento durante el embarazo y a expensas del contribuyente?

Tengo una pregunta para los chilenos que dicen tener una gran preocupación por la víctima de violación embarazada hasta el punto de exigir el aborto: ¿Qué has hecho para ayudarnos? ¿Das consejería? ¿Ha ofrecido a víctimas de violación ropa maternal, atención prenatal, artículos para bebés, comida o incluso alojamiento? ¿Has ayudado a facilitar la adopción? ¿Ayudas a asegurar que nosotras y nuestros hijos estemos a salvo? ¿Nos ayudas a obtener justicia? ¿Has abogado por una ley para poner fin a los derechos paternales de los violadores, como lo hemos logrado en el Congreso de Estados Unidos? ¿O es que tu supuesta preocupación por la víctima embarazada por violación comienza y termina con la destrucción de nuestros bebés?

He visto a gente ponerse hábilmente una máscara de hipócrita compasión, suavizan sus voces mientras hablan de la mujer brutalizada, haciendo preguntas tan cargadas como: "¿Cómo podemos forzarla a tener al bebé de un violador?" Y, "¡Qué abuso psicológico saber que el mal crece en su vientre!" Sugieren que sería horrible tener un compañero constante mientras vive con el recordatorio siempre presente en la cara del niño, como si él o ella simplemente fuera una versión chica del atacante.

Y te digo: ¿¡Cómo te atreves!? ¡Cómo te atreves a usarme a mí ya mis hermanas sobrevivientes para justificar el asesinato inconcebible de millones cada año!

Paula Love y su hija

¿Cómo te atreves a hablar por Paula Love, embarazada después de haber sido drogada y violada a los 18 años: "Siempre había una voz en mi cabeza diciéndome que podría hacerme un aborto y que arreglaría todo.  Todos los días agradezco no haber creído en esa mentira.  La verdad es que elegir la vida arregló todo.  Mi hija y los dos nietos increíbles que ella me ha dado arreglaron todo. Convirtieron mi pena en alegría".

Elizabeth Diaz y su hija

Deberías avergonzarte por creer que lees la mente de Elizabeth Díaz Navarro, quien quedó embarazada por la violación que sufrió  mientras asistía a la universidad.  De su hija, dice, "gracias a su nacimiento, soy una persona más completa y una mujer fuerte y feliz.  Ahora sé que el aborto habría empeorado mi situación - sobre todo porque no puedo tener más hijos.  Ella es mi bendición, el aborto nunca es una solución.  Gracias hija mia, ¡haces de mi vida un lugar lleno de amor y esperanza!".

Michelle Olson y su hija

Hablas de lo que no sabes cuando dices que las sobrevivientes de violación embarazadas como Michelle Olson necesitan el aborto como su solución. Michelle explica: "Ella hizo más fácil superar la violación. Tengo una hermosa niñita de lo que me pasó. Ella es dulce, cariñosa y hermosa. Lo que pasé no es nada comparado con la alegría que mi hijita ha traído a mi vida".

El corazón de estas madres no son las excepciones. Son la mayoría – NOSOTRAS somos la mayoría y nuestra red global es de casi 500. ¿No nos apoyarás?

Soy una madre, y ésta es también mi historia. Mi precioso hijo de tres años fue concebido durante el día más oscuro de mi vida. Fue el día que me cambió para siempre:  como ser humano, como mujer y como esposa. Me convertí en otra estadística. Durante la pesadilla de la que no podía despertar, un niño fue concebido. Este niño no tenía nada que ver con el ataque a mi cuerpo o las cicatrices en mi alma. Tenía todo que ver con mi sanación, dándome una razón para tener esperanza. No salvé a mi hijo. Él me salvó a mí.

Jennifer y su hijo

No estoy criando al "bebé del violador". Estoy criando a MI BEBÉ. Él es el amor que derramo en él. Él es el amor del padre que lo está criando y de hermanos que juegan con él y de los abuelos que lo adoran. Él es todas estas cosas y más. Tan único como una huella digital, tiene algo que es sólo él, y él es perfecto.

¿Es un recordatorio?  Lo es. Él es un recordatorio de que, como mujeres, podemos ser más fuertes que nuestras circunstancias.

Es un recordatorio de que la belleza puede provenir de la fealdad.

Y él es un recordatorio de que cómo empezamos no determina cómo terminamos.

Algunos pueden tratar de desestimarme - para descartarnos a todas nosotras.  Dirán que tomamos nuestra decisión. ¡No se trata de decidir! Se trata de la humanidad de nuestros hijos en su estado más vulnerable.

Cuando nos violaron, no pudimos protegernos. Pero a nuestros hijos, podemos y los protegeremos. Trabajaremos para hacer del mundo un lugar más amoroso y acogedor para ellos, donde no serán odiados, demonizados y apuntados.  No nos callaremos mientras estén siendo señalados para ser destruidos y discriminados.

Soy madre. No me callarán.

 BIO: Jennifer Christie es autora  de: “Así actuamos mi marido y yo cuando, tras una brutal violación, quedé embarazada y me aconsejaron abortar”. Se viralizó después de que fue publicado en nuestro blog y en otros sitios. Fue compartido en Facebook más de 1 millón de veces. Escribió una segunda parte: “Brutalmente violada en un viaje de negocios”. Su marido, Jeff, también escribió una historia con su propia perspectiva: “Mi Esposa y yo vimos que ese bebé era algo hermoso que vino de un acto horrible”. La última actualización de su historia – después de que el violador/asesino muriera asesinado es: “Mi hijo nunca fue el ‘bebé del violador’ o el ‘producto de una violación’. Siempre lo consideré mi hijo”. Para más información acerca de Jennifer visita su página en nuestro sitio web.[Savethe1/Jennifer Christie]

Friday, August 4, 2017

Mi hijo nunca fue el “bebé del violador” o el “producto de una violación”. Siempre lo consideré mi hijo.



Jennifer Christie

Técnicamente, podríamos llamarlo “el sentimiento de culpa del superviviente”. No suena muy técnico, pero da en el clavo por su exactitud. Se podría decir, también, “vomita y llora sin parar”, porque eso es lo que sucedió cuando me llamó un agente del FBI y me comunicó que había  una nueva víctima de violación. Me explicó  que la muestra de ADN recogida en el momento de mi violación, tres años antes, coincidía plenamente con la que se halló en el cuerpo de esa desafortunada joven.



La mujer había sido brutalmente violada y golpeada hasta morir. Los recuerdos volvieron a mi mente, a ese momento en que la asistente del hotel me encontró en el rellano de la escalera, inconsciente, golpeada con saña y con apenas ropa que me cubriera. Siempre pensé que su presencia salvó mi vida ya que el violador no pretendía dejarme con vida.

El agente del FBI me dijo que la mujer asesinada también tenía el pelo rojizo, como yo. No estoy segura de si yo debía saber este último detalle, pero en cuanto lo escuché, me sentí poseedora de la llave que abría esa caja de Pandora. Si lo hacía, podía precipitarme  en un mundo de dolor, de preguntas angustiosas: ¿Se habría alguien dirigido a ella como su “Frambuesa”?¿Conviviría con niños que jugarían con ella, acariciando su pelo y pidiéndole que cantara “Part of your world”? Así me piropeaban cariñosamente mis familiares y amigos. Me preguntaba, ahora, si aquella mujer pelirroja asesinada recibía también un trato similar por parte de los que la amaban.

El FBI no había contactado todavía  con nadie de su familia porque era una estudiante extranjera de intercambio en Ohio. ¿Les hablarían de mí? ¿Me odiarían por no haber detenido al violador y por haber sobrevivido a aquella monstruosidad? En aquel momento me odié a mí misma por no haber sido capaz de haberle parado los pies.

Sin embargo, me aferré a esto para consolarme: No había registro de su ADN hasta que me atacó y, ahora, sí había. Eso ya suponía un paso hacia adelante para darle caza. No suficiente, pero ya era algo. Esta nueva perspectiva que emergía en mi mente me ayudaba a superar mi estado de ánimo.

Pero, entonces, encontraron a la siguiente mujer; su tercera pelirroja. Me sentí, de repente, como el personaje de un mísero guión escrito para un serial de televisión.

“Encuéntrenle”, susurré por teléfono. “Deténganle, por favor”.

“Lo encontraremos”. Me aseguraron. No lo hizo la policía aunque, finalmente, aquel criminal ACABÓ apresado.

Contaban con una pista que seguir: Su código genético para poderlo apresar. Sin embargo, el violador era un nativo americano, lo cual suponía  un retraso importante porque la policía local tenía que trabajar al unísono con la policía tribal para encontrar a ese hombre en su reserva. La leyes federales no podían aplicarse en este caso como era costumbre. No consistía en ir y arrestarlo. Era más complicado.

Entonces, recibí la llamada… El violador había sido apuñalado  por un miembro de su propia tribu. Resultó ser el hermano de una chica que había sido ultrajada por este monstruo hacía prácticamente una década cuando la muchacha tenía  sólo 13 años. Incapaz de vivir con aquel estigma y dolor, la joven se había quitado la vida apenas un año después de la brutal agresión.

Durante aquellos diez años, su hermano nunca dejó de clamar justicia. Ojalá pudiera estrechar su mano –no porque apoye la venganza o esté de acuerdo con el hecho de  tomarse la justicia por su mano- sino porque mi familia y yo misma hemos soportado un dolor parecido. Sin embargo, no puedo llegar  a él o a ningún miembro de su entorno. Mi caso se ha cerrado y con ello cualquier conexión con el resto de la historia. He navegado en internet con los escasos detalles que conozco, puesto que el FBI no quiere proporcionarme ningún otro dato al respecto.

Desconozco por completo a qué tribu pertenecía el violador. No tengo idea alguna del grupo tribal con el que mi hijo –concebido cuando fui violada- tiene lazos de sangre. Me pregunto si tendré la posibilidad de averiguarlo algún día. Imagino que es una información que mi hijo querrá saber en un futuro.

Tampoco sé el nombre real de mi agresor. Solamente, el apodo por el que se le conocía  entonces. Desconozco las identidades de las otras víctimas. No sé cuántas mujeres fueron, en total, las que murieron a manos de ese criminal. Tampoco sabré nunca si la muerte de ese hombre habrá llevado paz a las familias de las dos mujeres asesinadas. Jamás conoceré el final de cada historia personal. Sólo conozco el final de este capítulo de la mía.

Respiré profundamente cuando supe que él ya no estaba. Exhalé un suspiro que no imaginaba pudiera estar aprisionado en mi pecho durante tanto tiempo (tres años eran un largo período para aguantar ese respiro). Sentí como un enorme peso se desvanecía en mi pecho y se alejaba de mi alma. El alivio resultó algo mareante; todavía lo es.

Estoy a salvo. Mi hijo también. Nunca tendré que afrontar mi peor pesadilla en un tribunal de justicia y contar cada penoso detalle de lo que sucedió, todo lo que me hizo… detalles que conocí durante las revisiones médicas, cosas que he intentado olvidar.



Y algo igual de importante y que a mucha gente le costará comprender, es que, una vez que el violador ha desaparecido de mi vida y ya no es una amenaza para mí y para los míos, he empezado el proceso de perdón y entiendo que debo perdonar a aquel hombre. Cuando todavía estaba despedazando otras  vidas con total impunidad, justificaba mi odio y enojo contra él. Pero esta actitud me dolía y dañaba mi alma. Creo que Dios nos llama a perdonar por muchas razones y por este motivo nos hace libres para que podamos decidir hacerlo. Y yo quiero ser libre para amar y para perdonar.

Por eso quiero hacerlo. Por mí, por mi familia, por mi Dios. Quiero perdonar.

Pero perdonar no es algo que se haga una vez y te puedas olvidar. No es tan sencillo. Imagino que será algo que deba hacer continuamente, diariamente, probablemente varias veces al día, el resto de mi vida. Y estoy dispuesta. Tengo mucho que aprender a lo largo de este proceso.

Quiero escoger la senda del perdón. Y entiendo que  esta elección será la única cosa  que  convertirá esta historia en una ‘historia de elección’ porque es lo único que, realmente, he podido decidir. Es también la historia de mi hijo, de la vida de mi hijo, una vida que él no había pedido.

Quizá puedan preguntarse, conociendo ahora la profundidad y la amplitud del daño que nos  causó aquel hombre, cómo todo aquello no cambió mis sentimientos de afecto y amor por mi pequeño hijito. No cambiaron en absoluto. Mi hijo nunca fue el “bebé del violador” o el “producto de la violación”. Él es mi hijo. Es el niño de mi marido. Es un Hijo de Dios.



¿Por qué debería soportar mi bebé el odio y maldad que merecía su “padre” biológico? ¿Debía ser condenado a muerte por el modo concreto en que fue concebido? Nos preciamos de ser una gran civilización, sin embargo, marginamos a nuestros seres más vulnerables e inocentes, especialmente cuando su presencia nos incomoda o nos evoca terribles recuerdos.

Mucha gente lee mi historia y me pone como ejemplo de buena persona.  Y lo agradezco, pero yo no soy una buena persona por haber aceptado a mi bebé. Me han llamado ‘increíble’, ‘asombrosa’… ¿Por qué? Reflexionen  un instante. Me siento bendecida y halagada cuando leo un comentario bello sobre mi persona. Es algo reconfortante y  animante pero no perdamos lo esencial: ¿Soy una “mujer increíble” por amar a mi hijo? Madres, a vosotras os digo: ¿No os sentiríais ofendidas si yo os aplaudiera por el hecho de amar a vuestros hijos? Yo no veo que mi bebé sea distinto a los vuestros, tampoco por el origen de su concepción.

Soy una persona con muchas debilidades, nada diferente a la mayoría de los mortales. Quedé embarazada. Tuve un hijo. Eso es lo que realmente importa.



Leí hace poco un comentario debajo de uno de mis artículos que decía con toda naturalidad: “¿Por qué es esto una historia? Exactamente. ¡No debería serlo! En un mundo mejor, no sería. Así que continuaré contándola hasta que deje de ser una historia... 


BIO: Jennifer Christe , está casada y es madre de 5 hijos. Es bloguera pro vida de Salvar El 1

Ha escrito otros dos artículos en los que cuenta su testimonio: Mi marido y yo escogimos la vida. Y También Brutalmente violada en un viaje de negocios.

Su marido también escribió su propio testimonio: Mi esposa y yo vimos este bebé como algo hermoso que salió de algo horrible.

Tuesday, August 1, 2017

Para mí fue más duro lidiar con el aborto que con la violación


Un oscuro día de diciembre de 1997, Mary (no es su verdadero nombre) voló a Inglaterra con una trabajadora social y su madre adoptiva.

Mary (nombre ficticio) y la periodista que la entrevistó

A sus 13 años, sentía náuseas cuando encendió su reproductor de CD y trató de dormir. Y empezó a sonar una canción que se quedó grabada en sus tímpanos y que la recordaría el resto de su vida.

Casi 16 años más tarde, Mary recordó el momento vivamente en su estancia en un hotel de Dublín tarareando las palabras de la canción en un susurro conmovedor.
-’Yo me voy en un avión a reacción..., no sé cuándo regresaré’. Nunca olvidará esas líneas, pero una parte de ella nunca volvió después de eso. No sabía que al día siguiente su vida iba a cambiar para siempre.

Hoy, Mary es madre de dos hijos y tiene 29 años, pero hace 16 años fue la viajera adolescente de la controvertida ‘C Case’, que fue llevada por la Junta de Salud al Reino Unido para abortar después de ser brutalmente violada.
Fue autorizado por el Tribunal Superior en virtud de la sentencia anterior del caso ‘X-Case’ ya que el tribunal dictaminó que era posible que Mary se suicidara.

El aborto provocó una espiral de depresión y caos en su vida.


Pero hoy ha cambiado su vida y ella es una mujer joven, brillante y hermosa de pelo negro reluciente y muy elegante que vive en con su novio y sus dos hijos.

Mientras toma un cappuccino y cuenta lo feliz que es ahora en su vida, visualiza en su móvil   las fotos de su niño y niña y su rostro se ilumina. Navidad, cumpleaños, reuniones familiares... Pero siempre en el fondo de su mente echa de menos a  alguien.

Ahora Mary está esperando respuestas del Estado. Ella ha contratado un equipo legal y  espera acceder a sus expedientes médicos.

En los días posteriores a la violación, unos trabajadores sociales fueron a la casa de Mary en el norte de Dublín y se la llevaron. Creía que volvería a estar en casa en 24 horas pero fue llevada a Mullingar y la dejaron al cuidado de una familia de acogida. Lentamente, los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses. En poco tiempo, se dio cuenta de que nadie volvía  a llevarla a casa.

Por aquel entonces, ella empezó a padecer  fuertes dolores y vómitos frecuentes. No tenía ni idea de lo que le pasaba hasta que un día su madre adoptiva la llevó al médico de cabecera local donde se hicieron una prueba de embarazo.

A la mañana siguiente, le dijeron que estaba embarazada. “Estaba desconcertada. Le dije: '¿Qué es estar embarazada?'", Recuerda. "Ellos dijeron: “Tendrás un bebé”. "No entendí cómo podría ser. Unas semanas más tarde, vinieron y me llevaron en un avión a Londres.

"Al día siguiente, me llevaron a un gran  edificio. Todo lo que recuerdo es que yacía en una camilla gritando  de dolor”.

"Ellos me dieron una inyección, y cuando desperté, el dolor había desaparecido y finalmente me dijeron que el bebé estaba muerto".

En los días previos al aborto, sus padres habían emprendido una acción legal contra el Estado en un intento por evitar que se llevaran a su hija a Inglaterra. Un psiquiatra de la Eastern Health Board insistió en que Mary se suicidaría si no abortaba. La pareja, sin embargo, fracasó en su acción y el aborto se realizó.

Hoy, Mary ha empezado sus propias investigaciones legales para averiguar por qué el aborto la dejó tan dañada.

"Yo no había recibido instrucción  sobre  estas cosas. Tenía 13 años y era la mayor de 12 hermanos. Apenas iba a la escuela porque tenía que estar en casa para cuidar a los niños, cocinar y limpiar.

"En la cultura actual, el suicidio y el aborto están completamente asumidos pero en aquel momento ni siquiera se hablaba de ellos”.

"Cuando me llevaron yo era una persona muy tímida. La mayor parte del tiempo, estaba totalmente drogada en una habitación
 .
"Recuerdo que venían con una bandeja de plata y una jeringa y me inyectaban Largactil. También me la ofrecían en un líquido pegajoso color marrón o en forma de tableta. Yo decía que no a ambos.

"Entonces cuatro o cinco empleados entraron, me sostuvieron y me pusieron una inyección en la nalga. Eso fue horrible porque me trajo recuerdos de la violación. Al final,  terminé tomando las tabletas porque no quería que nadie más me sujetara así”.

“Aún sueño con la pequeña niña con cabello rubio corriendo alrededor del campo y pidiéndome que juegue con ella. Ella es mi hija abortada. La llamé Shannon y conseguí su certificado de muerte. Fue mi manera de demostrar que existió”.


Al cumplir 18 años, en 2002, Mary empaquetó sus cosas en su hogar de acogida temporal y lo abandonó para ser libre. Llamó a un taxi y ese fue el inicio de su largo camino  de sanación.

“Mi historia, ‘La chica del Caso-C’, es mencionada una y otra vez en la radio y la TV todo el tiempo como si yo fuera un reclamo para el aborto. La niña del anterior ‘Caso-X’ nunca  llegó a abortar así que, al final, no sabemos cómo éste le hubiese afectado, pero para mí, fue mucho más duro lidiar con el aborto que con la violación”.

“En realidad te golpea verdaderamente una vez que eres madre. Nunca olvidas a tu bebé perdido y se encuentra en tu mente cada día. Cualquier mujer que haya tenido un aborto y luego sea madre lo entenderá.

“No deseaba convertirme en madre a los 13 años pero me doy cuenta ahora de que el bebé no merecía morir. Me hubiera encantado darla en adopción a alguien que verdaderamente deseara tener hijos y pudiera criarla. Ella sería una adolescente ahora y tendría amigos. Incluso aunque no fuera a mí a quien llamara ‘mami’”.


Saturday, July 22, 2017

QUÉ SIGNIFICA PODER TENER UN CUMPLEAÑOS


por Rebecca Kiessling, presidenta de Salvar El 1


Hoy es mi cumpleaños y no me avergüenza revelar mi edad porque es un dato muy relevante. Nací el 22 de julio de 1969, exactamente diez meses antes de la celebración de la audiencia en Texas por el caso Roe y Wade y tres años y medio antes de que la Corte suprema de los EE.UU legalizara el aborto. Fui concebida cuando un violador en serie secuestró a mi madre biológica a punta de cuchillo. Ella intentó abortarme en dos ocasiones en un abortorio  "clandestino" ya que el aborto era ilegal. Esta experiencia mía tan próxima a la muerte, cambió mi vida. 

Cuando conocí a mi madre biológica a la edad de 19 años ella estaba a favor del aborto y, aunque se mostró  feliz por haberme encontrado, reconoció que si el aborto hubiese sido legal en aquel momento, me habría abortado. 

Seis años después cambió su manera de ver las cosas y ahora celebramos juntas que nos librásemos del horror del aborto. La gente me dice: "Que bien que tu madre optara por la vida", pero no lo hizo. Optó por el aborto. Quienes lo hicieron, fueron los legisladores pro vida, activistas y votantes y ellos son mis héroes. Le debo mi vida a la ley que me protegió. A mediados de los años 60 se intentó legalizar el aborto por violación en todo el país. Norma McCorney incluso mintió diciendo que había sido violada par legalizar el aborto en Texas. Pero yo procedo de Míchigan donde nunca se ha contemplado la exclusión de las excepciones en la ley del aborto. Por esto, tengo un motivo pata celebrar. 

Soy muy afortunada porque mucha gente cuenta mi historia alrededor del mundo. La gente me dice cosas que habitualmente nadie escucha como que están felices por el hecho de que yo naciera. Agradezco todas estas palabras pero creo que todo el mundo merece escucharlas. Así que cuando tengo ocasión, es el cumpleaños de alguien, o me cuentan historias sobre su vida me gusta decir: " Feliz cumpleaños ¡ Que contenta estoy de que nacieras". Y la gente responde:"Hala, nunca nadie me había dicho nada similar". 

Qué bonito sería decirnos estas palabras unos a otros. Mucha gente sufre la cultura del aborto y se han creído la mentira de que sus vidas no importan. Así que, por favor.  Digan a sus allegados lo felices que están porque nacieron. 

Hace dos años mi madre biológica me llamó para felicitarme por el cumpleaños y para comunicarme que mi abuela biológica había muerto ese mismo día. Nací en su aniversario de bodas y ella murió en mi cumpleaños. La había visitado poco antes y guardo el recuerdo de cantar con ella " You are muy sunshine". Le dije a mi madre biológica que, aunque estaba en Massachusetts visitando a mis suegros, iba a coger un vuelo para estar con ella. A punto de colgar, ella me dijo con voz quebrada: " Rebecca, ¡estoy tan contenta de haberte tenido!". Y fue mi mejor regalo de cumpleaños. Esta mañana he escrito un poema  para compartir en Facebook y también lo querría  compartir aquí:


 Hoy nací.
Podrían haberme arrancado
del vientre de mi madre,
 su cuerpo, mi tumba.
Pero nací
 porque hubo quien vio mi desgracia.
Mira, estaba protegida
 en lugar de condenada.
Hoy puedo celebrar
en lugar de odiar
al violador
y al aborto.
Cuando usted me dice,
"feliz cumpleaños"
 sea consciente, por favor,
de que existo
y que otros no están
 porque no se les protegió.

Sunday, July 16, 2017

Mi hijo es lo mejor que me ha pasado en la vida

Por Akli Ahlet


"Siempre viví sola con mi papá porque mi mamá falleció cuando yo tenía 4 años y nadie de mi familia jamás me quiso cuidar. Así que a mi papá se le hacía muy complicado cuidarme e ir al trabajo, por eso al terminar mis clases iba sola a natación.

 A los 15 años coincidí en la escuela con una chica que me odiaba porque yo siempre estuve completamente en contra del aborto y ella siempre me decía: "...porque nunca te violaron". Y yo le respondía que, aunque lo hicieran, jamás mataría a mi hijo porque él no tendría la culpa de aquella violenta agresión. 



Un día,  a la pileta mientras esperaba el micro, ella y su hermano me subieron  a un auto y me violaron. 

Si he de ser sincera, no me quedó ningún trauma aunque, ese día, sentí mucho asco. Pero fue en el momento.

 Se lo conté a mi papá y él, no sé por qué, se sentía culpable por no haber podido ir a recogerme  debido a su trabajo. Él no tenía la culpa porque, verdaderamente, le era imposible ir. Debía  trabajar porque  si no, no comíamos. Nosotros somos de Croacia pero ahora vivimos en Argentina donde es más fácil la vida pero en Croacia era más complicado y dejé de ir a natación.  

A los 4 meses, más o menos,  empecé a desmayarme y con bajos de glucemia bastante fuertes. Yo soy diabética y fui al médico y me dijeron que estaba embarazada y que tenía que abortar porque el embarazo, además, provenía de una violación. 

La "doctora" me dijo que mi hijo  era un asco y todo por un crimen  que no cometió. Decía que  no iba a sobrevivir si ya tenía esos bajos de glucemia. Yo me puse a llorar y a decir que no entendía por qué se ponía en contra de mi hijo si él no había hecho nada malo. 

Mi papá agarró mi mano y me sacó de ahí sin mediar  ninguna palabra. Lo único que me dijo cuando subimos al auto fue que, cuando naciera mi hijo, me tenía que poner a trabajar porque con el sueldo de él no podía pagar todo.  Yo sabía que mi papá jamás diría que matase a mi hijo y sus palabras me alegraron mucho. 

Seguí  yendo al colegio, comía muchas galletitas para que no me bajase  la glucemia y siempre mis compañeros me miraban mal y decían que mi hijo me iba a arruinar la vida.  Pero yo nunca les contesté porque mi hijo realmente es mi razón para vivir.

 Él es un niño completamente bueno y hay gente que lo mira mal porque, de una u otra manera, se enteraron de cómo fue concebido. Y él con 5 años dice: "Son malos, mami, yo soy bueno, por eso me miran así".


Él todavía no sabe cómo fue concebido. Voy a decirlo cuando sea mayor pero ciertamente mi hijo es lo mejor que me ha pasado en la vida y volvería a pasar todo para poder ver a mi hijo todos los días y, además, ver la alegría de mi papá cuando ve a su nieto y decir: "Al fin, un niño para mí". 

Ahora estoy estudiando para maestra y mi hijo me acompaña de vez en cuando al profesorado y está muy mimado. Cuando experimenté qué era ser madre,entendí lo que es la verdadera felicidad".

Akli Ahlet, Argentina, nos manda este testimonio para compartirlo y poder ayudar a otras mujeres que pasen por algo parecido.Salvar El 1

Monday, July 10, 2017

Promotores del aborto explotan el caso de la muchacha salvadoreña violada, por Rebecca Kiessling

Promotores del aborto  y grupos feministas internacionales explotan el caso de la muchacha salvadoreña embarazada supuestamente tras repetidas violaciones y su hijo
fallecido.  Pero la verdad, acaba saliendo a la luz...

La muerte de un bebé supuestamente concebido en una violación y la sentencia a su madre adolescente por "Homicidio agravado" ha sido  explotada esta semana pasada por activistas defensores  del derecho al aborto para impulsar su legalización. 

Evelyn Beatriz Hernández Cruz, de 19 años, de Cuscatlán, El Salvador, fue sentenciada a 30 años de prisión por la muerte de su hijo.

Un aluvión de noticias se  publicaron rápidamente en todo el mundo, utilizando este caso para justificar la legalización del aborto. En cada uno de estos artículos se citó a alguien  pro-aborto de Amnistía Internacional o del Grupo de Ciudadanos para la Despenalización del Aborto. No es de extrañar que, a principios de este año, se introdujese un proyecto de ley en El Salvador para legalizar el aborto en casos de violación y es evidente que ven esto como la oportunidad de saltar al ruedo  y rematar el trabajo.

Como fundadora y presidenta de Save The 1 (Salvar El 1) una organización internacional  pro-vida con una red de más de 500 personas concebidas en una violación (como yo) o madres que quedaron embarazadas tras una violación, me preocupó mucho que sólo UN punto de vista se expresase en la cobertura de la noticia así  como los numerosos puntos negros en la historia e informaciones incompletas que dejaban tantos cabos sueltos y preguntas sin respuesta...

Todos los artículos publicados evidenciaban  que hubo un juicio y una sentencia, pero  los diversos artículos proporcionan información diferente sobre lo que realmente ocurrió en este caso - algunos parecían estar omitiendo intencionalmente la información pertinente. Otros artículos indicaban que los medios de comunicación locales informaron de  que ella fue condenada por no buscar "atención prenatal". Sin embargo, dados los hechos, las circunstancias eran y son bastante más alarmantes que eso.

Muchos citaron el artículo de Guardian como su fuente, donde se informó no sólo de que Cruz dio a luz en una fosa séptica , sino también que fue arrestada después de que la policía encontrase al bebé todavía allí . Esto me sugirió  que no hubo ningún esfuerzo para sacar al bebé de allí . Los informes decían que los expertos médicos no pudieron determinar si el bebé nació vivo o muerto, pero dejar a un bebé entre heces para morir ahogado es mucho más que no buscar atención prenatal. 

Según el artículo publicado por The Sun , el juez afirmó  que dejó caer al bebé en la fosa para que muriera, lo que sería un asesinato premeditado según  la ley. La historia de noticias de The Guardian también dice que, en la sentencia, el juez expresó que parecía evidente que la madre de la niña tuvo algo que ver,  también. Me pregunto  qué salió en el juicio. Es evidente que se necesitaban leer decenas de artículos para obtener una imagen más amplia de lo que dicen los pro-aborto.

Este artículo de la BBC explica que su madre la llevó al hospital para tratarla de la hemorragia que sufría.  Mientras, dejaron  al bebé en el baño - comportamiento muy extraño si no estaban tratando de ocultar algo.

Todos los informes indicaban que la joven madre (18 en el momento) estaba sufriendo violaciones en grupo. Si vivía en casa con su madre, tal vez sabía o debería haber sabido que su hija estaba siendo violada... Me parece inconcebible que ninguno de estos artículos informe de los esfuerzos que se han hecho para que la niña esté protegida, y no hay citas de defensores que expresen tal preocupación.

A menudo encontramos que la madre de una niña puede estar participando en su tráfico, o por lo menos, dejándola desprotegida.

Pero dentro de todo este mar de dudas y de todas estas piezas del puzzles que no encajaban, HOY se sabe la verdad sobre este caso. 

Parece que la muchacha, finalmente, no fue violada y que reconoció su relación amorosa con un muchacho que, posiblemente, sea el padre. También se sabe que rechazó los esfuerzos de los servicios sociales que la visitaron ante los rumores de que estaba esperando un hijo y se negó a cualquier tipo de seguimiento o cuidado y control prenatal. Dio a luz en una fosa séptica llena de heces y allí abandonó a su hijo nacido a término, que respiró y murió allí  mientras ella era trasladada a un hospital para detener su hemorragia.  

Y este caso, manipulado por el lobby abortista y feministas internacionales para su propio provecho, nada tiene que ver ni con el aborto ni con la ley que lo regula, pues es un caso de HOMICIDIO AGRAVADO  y por él ha sido juzgada y condenada a 30 años.  Es importante dejar claro que la pena de cárcel por aborto en el Salvador no excede los 8 años. 

Seguramente, hay muchas cosas que no sabemos en este caso particular. Pero de lo que no nos cabe ninguna duda es de que nuevamente una joven y su hijo fallecido han sido utilizados por los promotores del aborto a través de la mentira y de la recreación de una situación y una historia falsas desde el comienzo. Y esto sí que es violación, la peor violación a una muchacha y a su hijo. 

Adjuntamos el enlace para leer la noticia más extensa:



BIO:  Rebecca Kiessling es oradora internacional pro-vida, escritora y abogada y esposa y madre

Monday, July 3, 2017

¿El “hijo del violador”? ¿Qué tal suena “MI bebé”?

Jennifer Christie

¿El “hijo del violador”? ¿Qué tal suena “MI bebé”? Porque esto es lo que es. Es parte de mí. Tiene mis ojos azules que hacen que toda anciana de la ciudad nos pare en las tiendas y le hagan pequeñas caricias y lo llenen de besos porque parece “simplemente un ángel”.


Pero no es sólo hijo mío. Es también parte del padre que lo está educando y amando; del hombre que lo lleva a la biblioteca y al parque; de la persona que ahuyenta los monstruitos que aparecen antes de acostarse con canciones ingenuas que inventa, con marionetas que fabrica con sus calcetines. Es hijo también de mi esposo.

Es, también, parte de sus hermanos mayores, que lo llevan en bicicleta y juegan con él sin descanso; y es el orgullo de su hermana mayor que lo viste como un modelo de anuncio de Ralph Lauren para presumir ante sus amigas y en el trabajo de la preciosidad de hermano que tiene.

Es también parte de la vida de sus abuelos, padrinos, tíos, nuestros amigos y miembros de la iglesia que frecuentamos, como también de tanta gente alrededor del mundo que le ama aun sin haberle visto jamás, porque sé que rezan por mí y por mi lindo bebé.

Éste es mi hijo, una persona especialmente amada y creada a imagen y semejanza de Dios. No sé cuál va a ser su futuro pero sí que sé que  guarda en sus manos un futuro lleno de amor.

Puedo decir que siempre he sido pro vida. Incluso antes de abrazar la fe cristiana. Sabía que quitar la vida de una persona en cualquiera de sus etapas estaba mal.

Sin embargo, aunque firme defensora de la vida, tenía claro que ese derecho a la vida no se respetaba en los casos de violación o incesto. Allí no cabía defensa alguna.

Entonces, en enero de 2014 fui violada durante mi estancia en un  hotel por motivos de trabajo. Me golpearon tan ferozmente que, incluso ahora, tengo problemas de salud. Me encontraron en el rellano de una escalera, con el único atuendo de un sujetador roto y aterida de frío.

Seis semanas más tarde, sostenía en mis manos una prueba  que indicaba, sin lugar a dudas, que estaba embarazada y todo cambió para mí.

Ya nunca más he visto a los bebés inocentes, concebidos en una violación, como un horrible recordatorio de aquel crimen atroz.

 Mi hijo resultó ser una luz y mi salvación en unos momentos de oscuridad que nunca imaginé que me pudiesen ocurrir a mí.

Nunca jamás he vuelto a pensar  que aquellos niños concebidos en un acto de violencia deban ser abortados para acallar el trauma. La ciencia avala que no existe un gen violador. Esos niños merecen su oportunidad, merecen disfrutar de su derecho a la vida y nosotros no podemos sino darles todo nuestro amor.

Mi hijo no es un recuerdo del trauma que pasé sino mi seguro de vida y mi gran regalo para continuar sobreviviendo a aquella pesadilla que sufrí. Juntos, con toda mi querida familia, lo conseguiremos.


Jennifer Christie es madre de cinco hijos, el más pequeño fue concebido tras una brutal violación. Es también bloguera de salvar el 1 (save the 1).