Thursday, April 30, 2015

LIANA REBOLLEDO

Lianna nació en México pero vive en Los Ángeles. Hacía poco que se había mudado con su familia a los Estados Unidos cuando, con doce años, dos hombres la secuestraron y violaron. Le acuchillaron el rostro y la abandonaron pensando que la habían matado. Pasó un tiempo y descubrió que estaba embarazada y decidió tener a su hija y convertirse en madre soltera. 

Ha colaborado con varios medios radiofónicos y presta su ayuda como voluntaria en un centro de apoyo a las mujeres embarazadas junto con Eduardo Verastegui. Su historia es narrada en la película: "Concebidos en una violación y otras excepciones".





Sunday, April 26, 2015

FUE VIOLADA POR SU NOVIO, EN QUIEN CONFIABA. SE NEGÓ AL ABORTO


Live Actions /Portaluz

Lauran Chenaye afrontó  los prejuicios culturales de su escuela de secundaria y de su familia. Había sido educada en el Cristianismo y en sus convicciones férreas. Cuando se graduó estaba embarazada de nueve meses. Pero, esta historia no es lo que una se puede imaginar...

En su último año de estudios, Lauran se enamoró de un chico que parecía dulce y que la respetaba o, al menos, eso pensó ella. Fiel a su educación religiosa tan pronto tuvo la oportunidad le explicó a su nuevo novio que quería esperar antes de tener relaciones sexuales. Lauran recuerda que él lo entendió y comprendió sus motivos. A los padres de Lauren nunca les gustó mucho el muchacho pero ella no quiso dejarlo.

La caída de un sueño

" Una semana después de nuestra conversación estábamos jugando a baloncesto y paramos un rato para tomar un refresco en el garaje. Allí él decidió que quería mantener relaciones sexuales conmigo y que le importaba muy poco qué pensara yo. Le rogué, le supliqué pero no me escuchó. Me empotró en un armario y me violó".

Rota de dolor, Lauran volvió a casa pero no le comentó nada a sus padres. En su familia habían tenido experiencia de hombres maltratadores y estaban muy susceptibles. Además, sus padres le habían recomendado encarecidamente que no fuera con el chico, así que mantuvo la violación en secreto.

Paso un mes y Lauran seguía saliendo con el novio violador y aguantando sus abusos. Pensaba qué diría la gente si lo dejaba después de decir que era un encanto y de no hacer caso a sus padres.

También empezó a encontrarse muy cansada y con náuseas. Ante la sospecha de un embarazo se hizo la prueba y dio positiva. Estaba esperando un bebé.

 Defendiendo la vida de su hija

Se lo contó primero  a sus hermanas y, posteriormente, a sus padres pero les ocultó que había sido violada. Su padre le dijo que si estaba embarazada de verdad tenía que abortar y ella se derrumbó y lloró desesperada.

 Pero Lauran se negó a abortar. "Ésa no era para mí una solución". Siguió manteniendo la violación en secreto y se dejó de hablar con su padre. Como éste vio que seguía firme en su decisión de no abortar le propuso, tras la primera ecografía de la semana doce, dar al bebé en adopción. Pero cuando salían de la consulta médica un voluntario provida le regaló un clavel y el texto de Jeremías 29,11: " Porque yo sé los planes que tengo con ustedes-oráculo de Yahveh- planes de felicidad y no de calamidad, de darles un porvenir de esperanza".

La joven madre interpretó el versículo como una señal de Dios y decidió que se quedaría con su bebé. No sabía cómo lo haría pero estaba segura de que ése era el plan que Dios tenia para ella. También tuvo la valentía de contar a sus padres la manera en que había concebido a  su hija y empezó a tener más apoyo por su parte.

La fuerza de la fe

" Cuando decidí absndonarme en Dios  noté que mi fe aumentaba. Hasta ese momento yo no me había fiado y, sin Él a mi lado, no iba a conseguir hacer nada. Rompí definitivamente con mi novio y terminé aquel curso porque sabía que tenía que hacerlo".

A pesar de lo duro que fue, Lauran se graduó y una semana y media después dio a luz a su hija Isabella. Hoy, tiene 5 años y es la alegría de sus abuelos y de su madre que trabaja de niñera. "Isabella y su abuelo se llevan muy bien. Dios cambió el corazón de mi padre a través de ella", comenta Lauran.

"Isabella sabe que tiene un padre por ahí pero que Dios es su mejor Padre y que es lo mejor que jamás podrá tener. Incluso me lo recuerda, que yo soy la mejor madre y Jesús el mejor padre. Yo no sabía cómo sería ser una madre soltera pero Isabella es una niña muy despierta y viva y siempre está dispuesta a animarme'.

Lauran e Isabella han dado si testimonio en el escenario público político y buscan salvar las vidas de niños no nacidos y ayudar a víctimas de violaciones. Ella quiere transmitirnos que, si se pone a Dios en primer lugar, antes que cualquier otra cosa y se confía en Él se recibe todo lo necesario.

"El Señor es fiel. Éste es el trance más duro que he tenido que pasar en mi vida pero no lo cambiaría por nada", finaliza Lauran.

Friday, April 24, 2015

Acerca de Salvar el 1

Save the1 nace con el objetivo de concienciar a la sociedad de que todo ser humano concebido aunque todavía no haya nacido debe ser protegido por las leyes, sin excepción ni concesiones de ningún tipo. Nuestro objetivo es formar a los grupos pro vida y a sus grandes exponentes así como a ministros de distintas confesiones religiosas para que sean capaces de realizar una adecuada defensa de esos casos "duros" y frecuentemente obviados: los casos de niños concebidos en una violación o en un acto de incesto, así como de aquellos que presentan un diagnóstico prenatal de enfermedades graves compatibles o no con la vida. 

En esta línea, nuestros conferenciantes son personas que fueron concebidas en una violación, madres como consecuencia de una violación o incesto, abuelas por violación o padres que han tenido un hijo con una seria discapacidad. Todos ellos tienen la vivencia común de haber experimentado en su propia piel de alguna manera estos supuestos "más duros" y, sobre todo, comparten la alegría de estar vivos o haber apostado por la vida.

Además de contar con un grupo de conferenciantes pro vida que viajan por el mundo relatando sus experiencias en los distintos eventos y defendiendo esas "excepciones", estamos presentes en las redes sociales, Facebook y Twitter y tenemos un blog. 

Pero en cuestiones de defensa de la vida todo es poco y nos gustaría contar con tu ayuda para ampliar nuestra actividad. Nos gustaría:

- Impartir conferencias en lugares del mundo que no cuenten con la infraestructura y los recursos para invitar a líderes pro vida.

- Participar en debates "cara a cara" con líderes abortistas en alguna universidad de prestigio sin retribución alguna o escasa.

- Desplazarnos para ofrecer nuestro testimonio ante legisladores abortistas y atender las preguntas en conferencias y ruedas de prensa.

- Cursos de formación para nuestros conferenciantes y blogueros.

- Tener un lugar reservado anualmente en la Marcha por la Vida de Washignton y en la Marcha de San Francisco. 

- Conseguir un stand para Save the 1 en los congresos y certámenes pro vida.

- Dar a conocer a más gente nuestra página web y tener más peso dentro de la red.

- Editar unos folletos para hacer propaganda de Save the 1 y de su compromiso en las defensa de los casos " más duros".

- Publicar en el futuro un libro que aúne la historia y el testimonio de cada uno de nuestros conferenciantes.

- Producir material visual en el que se relaten historias representativas de nuestra personal defensa del "más pequeño de todos".

para acceder a la información en Inglés

http://www.savethe1.com/?page_id=2






Saturday, April 18, 2015

JENNIFER CHRISTIE

Así actuamos mi marido y yo cuando, tras una brutal violación, me quedé embarazada y me aconsejaron abortar.


El pasado mes de enero estaba de viaje de negocios y busqué alojamiento en un pequeño hotel situado en el campus universitario.

Soy una persona a la que, por lo general, no se le escapa detalle de lo que ocurre a su alrededor pero, ese día, había nevado mucho y el viento azotaba fuertemente así que no oí sus pasos detrás de mí. Habría sido incapaz de oirlos aunque hubiesen sido estrepitosos. Todo ocurrió muy rápido. Tenía la puerta de mi habitación abierta y me di la vuelta para cerrarla. Y allí estaba él plantado. Era un hombre corpulento. Mi primer sentimiento no fue el de terror sino el de confusión. Enseguida me golpeó fuertemente el rostro. No recuerdo que me arrastrara por el suelo del dormitorio pero me encontraron en el hueco de la escalera. Imagino que llegué por mi propio pie al intentar pedir ayuda.

Como Dios es bueno las analíticas de enfermedades de transmisión sexual que me hicieron tras la violación dieron negativas. No había contraído SIDA, ni gonorrea, sífilis, clamidia o un herpes ni una docena de otras infecciones de las que jamás había oído hablar.

Al mes siguiente me enrolé en un transatlántico porque tenía trabajo en él. Al segundo día cogí disentería y, como no mejoraba con los antibióticos, decidieron que a nuestra llegada a una de las escalas que era Cartagena(Colombia) me llevarían a un hospital para que me atendieran mejor. Tras pasar la revisión, los médicos estaban preocupados por mi obstrucción intestinal y decidieron hacerme una prueba de ultrasonidos: En ella se podía ver claramente en mi matriz una incipiente bolsita con un embrión en su interior, ¡Feliz día de san Valentín!

A mi regreso al barco relaté parcamente los acontecimientos sucedidos en la habitación del hotel y, para mi sorpresa, lo que conseguí fue que me sometieran a una estrecha y desconfiada vigilancia. ¿Tendencia suicida?¿enajenación que me llevase a pasearme desnuda por las distintas estancias del barco? ¡quién sabía! Lo cierto fue que me pasé las siguientes semanas oyendo a un grupo de " bienintencionados" médicos y enfermeras que me aconsejaban matar a mi hijo, pasar página y empezar de nuevo.

Esa semana hablé muchas veces con mi marido por teléfono desde el barco. Algunos días la conversación fue seca y estuvo bañada por las lágrimas pero en ningún momento salió de mis labios o de los labios de mi marido la posibilidad de abortar al niño y seguir adelante como si nada. Cuando le dije a mi marido que estaba embarazada me contestó con voz tranquila y segura:"Tranquila, todo irá bien". Y yo:"¿Qué quieres decir con que todo irá bien? Y él:" Que podemos, que estamos esperando un hijo y que me encantan los niños. Este bebé es un regalo maravilloso que viene de un acto horrible. Y podemos hacerlo". En ese momento sentí que me estremecía de alegría y de ilusión por esa nueva vida que crecía y se abría camino en mi interior. Este nuevo amor superaba cualquier angustia y tribulación y sí, mi marido tenía razón: ¡Podíamos hacerlo!

La última mañana que pasé en el barco les dije al equipo que cuidó de mí: "Si alguna vez os acordáis de mí y os preguntáis como terminó, sabed que tendré a mi bebé"(tuve un niño en octubre de 2014). Recuerdo sus reacciones, especialmente las miradas de sus rostros. La doctora que con más abnegación me había animado a que abortase tenia lágrimas en los ojos. Y pensé que tal vez Dios podía hacer que esa pesadilla que estaba pasando sirviera para ayudar o hacer un bien a los demás. Servirse de ella y servirse de mí.

Vivo en Carolina del Norte. El ginecólogo que me había llevado los dos últimos embarazos participaba en las primarias republicanas para el Senado de USA. Él suele responder a quienes le increpan con la pregunta:"¿Y qué pasa en los casos de violación?. Mi hijo podrá dar su propio testimonio pero, hasta que él pueda hacerlo, será para mí un honor hacerlo por él. Ésta es mi historia.

Durante mi gestación estuve ingresada varias veces, tuve preclampsia, la tensión muy alta y calambres incontrolados. Cuando estaba de 26 semanas me dijeron que tal vez tendrían que provocarme el parto esa noche. Al final, no fue necesario pero tuve que guardar reposo absoluto en casa el resto del embarazo. Cada semana que pasaba era emocionante pues no veía el momento de estrecharlo entre mis brazos. De ánimos yo estaba muy bien.

El equipo de médicos que nos atendió era buenísimo y nos daban una gran confianza. Nos hacia muchas falta porque, desde el asalto de enero, mi vida había estado un poco " fuera de control", estaba muy confusa y esa confusión no desapareció hasta que el niño nació. Hacía ocho meses y medio que toda mi vida se había venido abajo y no lo conseguí superar hasta el momento del nacimiento. Al final, todo tiene su parte buena porque me obligó a ser humilde, a seguir adelante y a aceptar con rapidez la Voluntad de Dios y a decirle: " Esta bien Señor, esto hay".
Nuestro hijito que fue concebido en un acto violento es un don de Dios que ha encontrado un lugar  en nuestra familia que no sabíamos ni que existía. Nos ha completado del todo.

Me alegro de haber podido conocer a otras madres que también concibieron un hijo en una violación. Somos supervivientes, no víctimas. Mi hijo me ha ayudado a seguir adelante.

La gran presión para que abortase por parte de los médicos me abrió los ojos. ¡Cuántas veces me dijeron lo " fácil" que resultaría y lo " rápido" que sería "continuar con mi vida" cuando todo hubiese pasado. ¡Qué duro era oírlo reiteradamente! Algunas amiga pensaba que era un error dar a luz a ese niño y que sería incapaz de soportarlo emocionalmente. Cada vez que una madre que concibió en una violación cuenta su historia nos fortalecemos y hacemos más fuertes también a las demás. Y, ¿quién sabe cuántas vidas podemos salvar?

Nota: Jennifer Christie es esposa y madre de cinco hijos, bloguera de savethe1.com

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Sunday, April 12, 2015

REBEKAH BERG

Website:  www.facebook.com/RebekahBergProLifeSpeaker

Un amigo la violó  cuando cursaba su primer año de carrera en la universidad. Seis semanas después supo que se había quedado embarazada. Cuando se lo contó al padre de su hijo éste la forzó físicamente para que abortara de manera espontánea. Al no conseguirlo quiso obligarla a que abortara pero ella se negó, apostó por la vida y dio a luz a su hijo.

Rebekah ha contado su testimonio en West Virginia y ha participado en numerosos actos pro vida en  la Universidad de St Thomas y en varias instituciones públicas y privadas. Su historia ha sido publicada en "Coraje".

Sunday, April 5, 2015


UNA INTERESANTE REFLEXIÓN

¿Puede un provida aceptar excepciones?
por Maria Pilar Gállego Higueras
Con unas cuantas décadas de tradición abortista en muchos países y sus consiguientes estragos no es difícil encontrar personas comprometidas con la defensa de vida. Estos provida no admiten el aborto, mantienen que matar a un ser inocente no está bien y esgrimen fervorosamente que la vida es un derecho fundamental que se debe respetar desde la concepción hasta la muerte natural. Pero dentro del colectivo de defensores de la vida se pueden escuchar expresiones del tipo: "Soy provida pero, en caso de violación, me lo tendría que pensar" o " Soy provida pero, en caso de incesto, seguro que abortaría" o "Si me dijeran que mi hijo tiene una malformación, no lo tendría porque no merece la pena que viva así"...
La pregunta que se nos plantea, sería: ¿Es posible ser provida de verdad y admitir excepciones a las que, simplemente, no les corresponde el derecho a la vida por la manera concreta en que fueron concebidos o por tener unas características físicas o mentales distintas a la mayoría de las personas?
Aceptar excepciones dentro del derecho a la vida es, en la práctica, abrir la puerta a la legalización del aborto. Tarde o temprano, acaba sucediendo. Es, de hecho, la manera en que se ha ido instaurando el aborto en muchos países. En España en los años ochenta entró camuflado de progresismo democrático con su despenalización en tres supuestos, uno de ellos, el de violación. Trascurridas unas décadas, el balance de 300 niños abortados diariamente es aterrador. Es como la fisura que se forma en el revestimiento de una embarcación. Primero es pequeña y pasa desapercibida pero, si no se repara, se termina haciendo mayor, permite el paso del agua al interior y provoca su hundimiento.
Negar el derecho a la vida a un niño por la manera en que fue concebido es decir que esa circunstancia define su vida y que ésta no tiene ningún valor. El origen de esa vida forma parte de sus circunstancias, de su biografía pero en modo alguno va a delimitar su felicidad, su valía, sus capacidades o el amor que es capaz de dar o suscitar en los otros. Por supuesto que no hay que obviar que estamos hablando de supuestos durísimos, violaciones o incesto. Duros, sí, porque resquebrajan la secuencia natural y lógica de las cosas: los hijos se conciben por un acto de amor con alguien a quien quieres y no por un acto violento y obligado con un desconocido o un familiar. Pero, aun en estas circunstancias tan terribles, la vida del niño concebido importa y no la podemos dejar de lado. Tal vez la primera tendencia de una mujer en esas circunstancias sea la de plantearse un aborto pero éste no va a reparar el daño hecho, ni la ofensa ni va a conseguir que olvide el drama de la violación o incesto y, a esto, se unirá otro drama peor: el del aborto. Y si realmente se está incapacitado para sacar adelante a la criatura hay cantidad de personas esperando una adopción. Hace unos años se publicó el libro "Víctimas y vencedores". Es un estudio que duró 9 años sobre192 mujeres que engendraron un hijo tras un abuso sexual y 55 adolescentes y adultos que fueron concebidos en una violación o por incesto. De estos últimos, todos afirmaban ser felices y llevar una vida normal. De las mujeres que decidieron dar a luz a su hijo, ninguna se arrepentían ni veían en su hijo al hijo del violador. Toda vida tiene derecho a ser vivida y todas las vidas se tienen que proteger. Si unos pocos quedan desprotegidos todos están, en la práctica, desprotegidos.
Ocurre algo muy similar con los supuestos de malformaciones incompatibles o no con la vida. Una vez asumido que los niños que se desvían de la norma no tienen derecho a la vida, ¿dónde establecemos el límite? ¿tiene derecho a vivir el niño ciego, el sordo, el que le falta un riñón o el que nace sin mano? ¿y el que se enferma gravemente una vez nacido? Le practicamos la eutanasia post natal como, de hecho, se empieza a sugerir en algunos países? Nuevamente topamos con la misma realidad: desprotegidos unos, desprotegidos todos. ¿Van a tener una vida menos plena estos niños, van a ser menos felices? La felicidad no radica en ser perfecto o en ser como todos y, por supuesto, no podemos erigirnos en jueces y dictaminar que esa vida o la otra no merecen la pena ser vividas. Existe una belleza y perfección interior que irradia de enfermos y disminuidos y el corazón humano ama con más facilidad al vulnerable, al herido, al débil. Los padres sienten predilección por el hijo más imperfecto, el que precisa más ayuda, el más susceptible de fallar y equivocarse. Ciertamente, hay patologías incompatibles con la vida pero todas, son compatibles con el amor. Y en última instancia tanto el niño concebido en una violacion, por incesto o el que tiene una malformación tienen la grandeza de que son Hijos de Dios, que fueron pensados por Él desde antes de su concepción y cuenta con ellos para su plan de salvación y, seguro, les tiene reservadas cosas grandes.

Saturday, April 4, 2015

Mi Madre Me Confesó Que Yo Había Sido Concebida Cuando Ella Fue Violada -- Ildiko Curtis

Recientemente mi madre me confesó que yo había sido concebida cuando ella fue violada.  Me explicó que ella no sabía que existía la posibilidad de abortar en el tiempo de mi nacimiento.  Cuando  yo tenía solo tres meses de edad mi madre llegó a quedar embarazado de nuevo.  Descubrió la posibilidad de obtener un aborto y en su tercer mes fue al hospital para terminar su embarazo.  Después de la operación, descubrió que estaba estéril y ya no podía tener otros hijos.  Me alegre mucho que mi madre no me abortara porque ahora la línea de su familia puede continuar.

Quiero ser una representante por ellos que han sido concebidos por violación porque muchos países tienen leyes que permiten el aborto en situaciones que incluye el violación. La justificación de matar un niño por el delito de su padre llega a ser la puerta para la legalización del aborto. Lo que no realiza la gente es que la trama de violación nunca será curada por medio del aborto.

¿Por qué tienen que recibir una pena de muerte los niños inocentes?  La Biblia dice en Deuteronomio 24:16, “No se dará muerte a los padres por la culpa de sus hijos, ni se dará muerte a los hijos por la culpa de sus padres. Cada uno morirá por su propio pecado”. Yo creo que los niños son una bendición sean concebidos por violación o no. Cuando era niña yo sabía que tenía un hermano y jugué con él aunque él no estaba allí conmigo.  Cuando pregunté a mis padres si tenía un hermanito todo el tiempo la repuesta era “NO”.  Cuando tenía cuarenta años mi madre me dijo que había abortado mi hermanito.  Esto me causó tener mucha ira y desconfianza con ella, lloré por mi hermano. En mi mente mi madre me robó el hermano que había querido por toda mi vida. No quise verla o hablar con ella por muchos años. La razón que mi madre me dio fue que ella era podre y no podía dar de comer una boca más.

Mi padre siempre quería un hijo.  No sabía que mi madre había obtenido un aborto y que el bebé fue un niño.  Yo pienso que el aborto llegó a ser una cuña en la relación de mis padres y últimamente fue la razón de su divorcio.  Y por esto también llegue a entender porque mi padre siempre decía que yo debía ser niño.  Me trató como un niño y creó la mentira que solamente los hijos eran valiosos. Traté de complacer a mi padre y ganar su amor y actué y vestí como un niño.  Esta creencia falsa me causó mucha angustia en mi vida.

Mi madre nunca pudo conectarse conmigo o expresar su amor y esto, todavía, me produce angustia.  Creo que su aborto contribuyó a su incapacidad de demonstrar el amor y los instintos maternales. Ahora he perdonado a mi madre y mi padre y Dios ha sanado mis heridas. Para poner el cierre a mi dolor he erigido un símbolo en el cementerio para mi hermanito y le he dado en nombre “Atilla” que significa “como un padre”. Yo, también, realizo que la política de aborto ha afectado mi país, Hungría. Mi amiga, que es doctora de niños, me mostró cómo los niños nacidos con defectos no son mantenidos vivos en el hospital.  Ese día cuando yo estaba allí en el hospital oí los llantos desesperados toda la noche.  Descubrí que los trabajadores no les dieron cuidado, ni comida, ni agua a los ancianos que no tenían parientes. Esta era la política del hospital.

Es claro que cuando la puerta está abierta para el aborto legal no se

acaba allí. Creo que todos tienen designio en esta vida. Y matando a
los inocentes está mal. Si alguna persona es vulnerable todos somos
vulnerables. Cualquier persona puede ser el próximo.

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Ildiko nació a Budapest, en Hungría.  En 1963
se mudó a Alemania,
donde  conoció a su esposo. Se mudó a los Estados Unidos en 1975.
Ildiko estudió la Administración de la Justicia y es licenciada en
enfermería.  Ahora vive con su esposo y sus tres hijos en Texas. El
rancho de la pareja sirve de centro religioso para jóvenes. Viaje con
WFLI y otras organizaciones como representante para la vida.
https://www.facebook.com/salvarel1.nohayexcepciones?fref=nf

Friday, April 3, 2015

Fui violada. Sí. ¡Pero él merece vivir! -- Liz Carl

La historia de Liz Carl - una madre de 17 años de Kentucky que resultó embarazada luego de una violación.

Fui violada cuando tenía 17años, en mi último año de escuela – aproximadamente hace 2 años. Ocurrió cuando visité a unos amigos en Lexington, KY, a unas 100 millas de donde vivo, era una fiesta de Halloween. Después de la fiesta, fuimos lo suficientemente ingenuos como para llevar gente en la fiesta a visitar la casa donde me alojaba. A mitad de la noche, fui drogada y violada.

 Sólo recientemente recordé de lo sucedido esa noche. Conocí al violador la noche en que eso sucedió. Me dio un nombre distinto a su nombre real (como descubrí más tarde cuando fui con la policía), así que realmente no lo conocía mucho. Y mientras trataba de convencerme a mi misma que nada había pasado esa noche en Lexington,  conocía mi cuerpo. Estaba dolorida, los síntomas estaban allí, y me sentía asquerosa. Intentaba pretender que era un sueño. No recuerdo nada de la violación. Sin embargo, me recuerdo arrastrándome al baño en algún momento y sintiéndome realmente en mal estado. Creo que no sabía con seguridad que había sido violada hasta que tuve un atraso en mi período. No era alguien sexualmente activa, así que no me tomó mucho conectar los puntos y descifrar lo que ya sabía dentro de mí. Sabía que algo pasaba, pero negué el tema de la violación por mucho tiempo. En esta negación, obviamente no pensé que estaba embarazada, aunque sabía muy bien que sí lo estaba. Primero que nada, nunca pensé que eso me pasaría, mucho menos quedarme embarazada a partir de un acto tan violento y repugnante.

 No fui solamente ridiculizada al intentar contarles a mi mamá y a mi familia, al final me creyeron y ayudaron, pero fue para las personas a las que les informé era un chiste cuando ellos le contaban a otros y decían que estaba mintiendo "porque me habían atrapado". Casi no puedo explicar cuán feo fue todo para mí. Quería morirme -- simplemente no encontraba la fuerza para hacerlo.

Mis padres no fueron los primeros a los que acudí. Mis padres son geniales, pero esas no eran noticias que se podían tomar a la ligera, ¡para nada! Pero una vez que les conté, entraron en estado de negación tanto como yo, no hubo realmente un consejo. Querían más hacerse cargo de lo legal -- tratando con los detectives y los procedimientos judiciales -- y conseguirme un doctor.

Antes de que todo esto sucediese, yo era siempre "pro-vida". Fui criada en una familia católica y fui a colegios católicos toda mi vida. Sin embargo, cuando el test de embarazo me dio claramente positivo, todos mis valores y mi moral se fueron por la ventana y quería la solución fácil de cualquier manera. Estaba segura de hacerme un aborto hasta una semana antes de darme cuenta lo que estaba haciendo. Me sentía desprotegida, miserable y asustada y sentía que era mi única opción. Al ver todo ahora, me odio por haber llegado a considerarlo.

De los amigos que sabían de mi embarazo, dos de ellos apoyaban el aborto y dos no. Uno de cada lado era proactivo sobre eso. Mi amiga que apoyaba mi decisión de abortar me dijo que me ayudaría a pagarlo, llevarme hasta allí, etc. También buscaba un doctor amigo de su hermana para que me recetara la píldora abortiva. Era tan solo una chica de 17 años que estaba asustada conmigo. Me quería ayudar a ponerme mejor y no sabía qué otra cosa hacer. Yo estaba asustada y quería el aborto, así que me apoyo en mi decisión. Me dijo que nunca quiso que yo eligiese el aborto, pero que realizó que eso era lo que yo quería. Sentía que me estaba ayudando como una amiga fiel. Mi amiga pro-vida me sentó con su madre que tenía muchas amigas que habían abortado en la secundaria y muchas amigas que habían dado sus bebés en adopción, y me dijo cómo eso había afectado a cada una. No me convenció, pero me dio algunos hechos.

Cuando todavía estaba en shock y en mi toma de decisión, mi prima Erin, que resulta ser una de mis mejores amigas, me miró a los ojos y dijo, "Liz, tú eres inteligente y sabes que es un bebé, y te conoces bien, no puedes matar a un bebé". Tenía razón. Yo era inteligente y no podía ver lo obvio a través de la espesa capa de niebla que parecía no dejar mis ojos.

Obviamente seguí con mi embarazo, la mayoría de las veces negando la existencia de mi bebé, pero lo sobrellevé. Mi embarazo fue un caos. Médicamente fue un embarazo perfecto, pero parecía que no podía creer que estaba embarazada. Por siete meses comencé a ausentarme, así que fue algo fácil de hacer. Estar embarazada en el colegio no es divertido, pero no es lo peor que te puede pasar. Terminar el colegio no fue fácil, especialmente en un colegio católico de mujeres, pero fue algo realizable. No estaba muy feliz, pero sobreviví.

Mi mamá me llevó a Servicios Sociales Católicos y empecé a asesorarme con ellos. Eso me ayudó completamente a través del embarazo. Si hay algo, es que mi asesor me hizo pensar sobre eso, lo que ayudó cuando empecé a mostrarme y no lo podía ignorar más. La agencia trabajaba con madres embarazadas para crianza y adopción. Me presentaron la idea de una adopción abierta y parecía perfecto. Obviamente no es perfecto, pero es la siguiente mejor cosa.

Terminé hablando con una profesora del colegio con la que me sentía muy apegada. Ella llamó a una amiga que llamó a una amiga y lo que siguió era que estaba en la casa de Brian y Jen conversando con ellos. Yo ya había entrevistado a otra pareja antes que ellos, pero cuando conocí a Brian y Jen, simplemente supe que ellos eran los indicados. ¡Eran perfectos para mí! Ellos habían tratado por muchos años de tener una familia y tuvieron muchas falsas esperanzas. Brian y Jen son parte de mi familia ahora. (Mientras escribo esto, acabo de volver de su casa para la cena y jugar un rato con Brayden.)

Di a luz a mi hijo un mes antes de partir para la universidad. Mi parto fue facilísimo en comparación con otros. Cuando sentí la hora del parto, era la hora de pujar y cuando lo hice, tres empujones después el bebe estaba aquí. Creo que estaba en más shock por el hecho de que un ser humano saliera de mí que de cualquier otra cosa. Cuando lo vi, no pensé en cómo llegó aquí. No pensé en su perdido padre biológico que nunca estaría en su vida. Sólo pensé cuán perfecto era. Cuando lo sostuve por primera vez, era más perfecto que nunca. Creo que negué su existencia probablemente hasta el momento en el que lo sostuve. Igualmente era duro -- toda la situación. Todo sobre eso fue duro. Pero las dificultades no parecían nada comparado con el amor de ese pequeño niño.

¡Brayden casi tiene de 8 años de edad ahora y es el amor de mi vida! No me hace recordar a la violencia que sucedió para concebirlo como muchos pro- elección dicen. Él es todo para mí. Ahora, soy verdaderamente 100% pro-vida. He experimentado muchos aspectos de los argumentos pro-elección y sé que la vida no es solamente la mejor elección - debería ser la única elección. Brayden, mi hijo, es lo mejor que me haya pasado jamás  a mí y a mucha gente -- ¡especialmente sus emocionados dos nuevos padres! ¡Es por esto que haría cualquier cosa a mi alcance para salvar a cada bebé en este mundo!

Fui violada. Sí. ¡Pero él merece vivir!

Es fácil ignorar algo que no puedes ver. Pero puedo verlo ahora y merece todo en este mundo. Ya no me importa quién es su padre biológico, él es nada. Ya hace mucho se fue. Pero miren quién vino debido a él.  No me importa quién eres, pero este hermoso niñito DEBE estar vivo! Las mujeres no deberían enfrentar una elección que podrían lamentar. Pareciera como si América se está yendo a un agujero oscuro, donde la moral se ha ido y una visión nublada abarca todas nuestras creencias. Parate como un americano y da la espalda a ese agujero negro. Recupera tu visión y ve la luz al final. El aborto será ilegal algún día. Simplemente tenemos que seguir luchando. Perdón si alguno piensa que esto es raro, pero siento como si tuviera que seguir luchando, para hacer que la gente entienda. Y ese hermoso rostro de un bebe seguramente recibirá atención!!

Mi hijo es de dos razas. Soy blanca. El violador era negro. Soy una persona muy abierta, así que el tema de la raza ni siquiera me tocó. Y en cuanto a Brayden, con el hecho de que sea niño, sé que hay gente que dice que ellos verían solamente al violador, pero honestamente cualquiera que es madre sabe que todo lo que ves es este pequeño bebé. Creo que Brayden se parece a mí en muchos aspectos, pero tiene ojos marrones y su piel es más oscura que la mía. Pero cuando lo veo, veo a un hermoso bebé, a quien quiero muchísimo. No veo sus ojos marrones o su piel morena, ni siquiera su nariz que no se parece a la mía. Veo un precioso regalo por el que estoy muy agradecida. Supongo que algo como esto es difícil de explicar a alguien, pero puedo garantizar que ninguna madre debería mirar a su bebé y ver a la horrible persona que la violó. Una madre ve a su hijo, a quien ama incondicionalmente.

Con el tiempo, Brayden sabrá que fue concebido por violación, y no sé cómo lo afectará eso. Pero lo que pienso es que, a pesar de que no fue concebido en un acto de amor – o un acto al menos deseado -- él es un precioso ser humano que merece la vida y todo lo que implica. De hecho, puedo decir que últimamente una cosa me ha salvado de una intensa depresión, y eso es mi bebé. Y con respecto a cualquiera que haya sido concebido por violación -- no deberían considerarlos como menos personas. Yo me sentí como menos persona por mucho tiempo hasta que vi la belleza en la oscuridad. Los preciosos bebés que salen de algo tan horrible como una violación deberían ser considerados una gracia salvífica, una bendición disfrazada. Yo no estaría en ningún lado sin ese horrible embarazo.

No soy alguien que quisiera involucrarme en todo, pero sí me gusta ser parte de algo. Honestamente no tenía idea de que la Universidad de Louisville tenía un grupo pro-vida hasta que un día recibí un mensaje de Facebook de una chica del grupo invitándome a una reunión. ¡Realmente sentí como si Dios me hablara por el Facebook! Obviamente era muy pro-vida después de ver cuán fácil era tomar una decisión que no quieres realmente tomar. ¡Amo las tarjetas por la VIDA! Amo los eventos. Amo a la gente. Probablemente soy menos conservadora que ellos en algunos temas, pero a ellos no les importa. Me aceptan por lo que soy, y compartimos un lazo muy especial porque coinciden conmigo en lo que yo pelearía absolutamente por el resto de mi vida, y eso son los no nacidos.

Creo que la mayoría de los pro-vida reaccionan muy raro cuando descubren que soy una madre por violación. He tenido gente que llora, gente que casi ni conocía que me han abrazado (y nunca me molesta un abrazo) y he tenido gente que se ha puesto muy incómoda sobre eso. Los que se incomodan son muchas personas que creen que hubiese estado bien el hacerme un aborto. Es como si no supieran qué hacer conmigo.

Muchos de los pro-elección que descubren que soy madre "por violación" siempre tratan de subestimarme diciendo que me fue mejor que otras. Tratan de decirme que mi familia me apoyó y que no todos tienen eso, o dicen, "Sólo porque tú eres fuerte no significa que todos lo sean". Para ser honesta, es degradante para mí, como mujer, cuando la gente pone excusas sobre la falta de fuerza de la mujer. Conozco muchas mujeres y cada una de ellas es fuerte. Cada mujer es lo suficientemente fuerte para amar tanto a su bebe para no matarlo. La última afirmación puede sonar un poco dura, pero no estoy juzgando a una persona -- conozco la vulnerabilidad de una situación de crisis, pero la verdad es la verdad, y cada mujer tiene la fuerza para amar a su bebé.

Y Rebecca Kiessling, pienso lo mejor de ti, no solo porque hablas y haces una diferencia para tanta gente, sino porque te relaciono con Brayden, alguien que me salvó la vida, y eso es hermoso. Es tan impresionante el que estés en este mundo cambiando a tanta gente. Espero hacer lo mismo. 

Liz Carl es un orador a pro vida por Salvar El 1.

Liz está disponible para hablar y la puedes contactar a Liz12888@yahoo.com 

Thursday, April 2, 2015

Darlene Pawlik, concebida en una violación



 Me llamo Darlene Pawlik. Mi padre es un violador en serie.

En el año 1966, Claire tenía 16 años. Un chico nuevo de la escuela la invitó a ir al cine y, como era encantador, sus padres le dieron permiso. A la vuelta, el joven propuso que tomaran un atajo y la violó en un terraplén que había entre el cine y su casa.

Estaba tan avergonzada que no se lo contó a nadie pero, cuando advirtió que estaba embarazada, se confió a su madre aunque sin prodigarse en detalles ya que, en su fuero interno, entendía que era un asunto que les incumbía sólo a ellos. Debido a la presión del entorno social del momento se casó con el chico y vivían en la misma zona. El joven tenía una gran habilidad para camelarse a la gente pero, en realidad, era violento y su familia fría y desalmada.

Durante los dos años en que vivieron en un cobertizo propiedad de su familia la violaba continuamente pero ella no dijo nada a nadie hasta que se quedó embarazada por segunda vez. Entonces, Claire advirtió a su madre de que se quitaría la vida si no la sacaba  de allí.

Supe los detalles de mi concepción cuando era aún muy joven. Mi madre venía de un hogar desestructurado y tenía muchos problemas. Nos solíamos mudar de casa todos los años e incluso siguió siendo así cuando se casó con su segundo marido. También descubrí que mi padre había violado a otras chicas.

Mi infancia fue difícil. Mi hermana y yo pasábamos fines de semana con la familia de nuestro padre y él abusaba de nosotras incluso con la aquiescencia de su familia que, mediante amenazas, nos asustaba y nos conminaba a guardar silencio. Mi madre no era consciente de todo esto.

Fuimos víctimas de abusos durante años. Mi hermana y yo estamos contentas por haber sobrevivido, por no haber sido abortadas y agradecidas a nuestra madre que  apostó por nuestra vida. Durante mi adolescencia me escapé, me raptaron y vendieron, traficaron conmigo, me violaron y golpearon y caí en las drogas y el alcohol. Pululé por las calles taciturna y con la carencia de un padre a quién yo voluntariamente repudiaba porque era un violador. Me daba la impresión de que toda la ciudad sabía de su brutalidad.

No me planteé cambiar de vida hasta que me quedé embarazada. El padre de mi bebé era un hombre casado, un mafioso del crimen organizado. Yo para él era tan sólo un pasatiempo más, una de las muchas chicas que le proporcionaba un proxeneta. Me amenazó con matarme si no abortaba y yo que sabía que era capaz concerté la cita delante de él.

Pero aquella noche soñé con el procedimiento de un abortó y vi con nitidez que era aterrador. Así que me las ingenié para fingir que había abortado y actué como si la interrupción se hubiese llevado a cabo. Él insistió en llevarme a cenar y, aunque estaba aterrada ante la idea de que lo pudiera descubrir, tuve que aceptar. Le pedí que, después del trago que había pasado, me dejara marchar y él convencido de que había abortado,  me lo permitió.

Nuestras vidas no son menos valiosas que las que vienen de un acto de amor. Tengo cinco hijos y dos nietos. Mis hijos son personas normales que trabajan y yo misma he servido a la sociedad de muchas y variadas maneras durante los 25 años en que he trabajado de enfermera.

Rechazo totalmente la idea que tiene la sociedad de que una mujer violada debe abortar. A los violadores, como mi padre, no los persiguen y los condenan a la pena de muerte por su crimen y, sin embargo, al niño inocente fruto de esa violación, sí. A la gente le parece normal  matar  al niño que como yo o tantos otros fue concebido en una violación y esto es un sin sentido.

Es abominable animar a una madre violada a que aborte. El hijo que espera no es sólo el hijo de un violador sino que es su propio hijo. Matar a ese niño es un crimen. La mujer ya ha sido suficientemente ultrajada, su dignidad rota por un violador, para que además sea nuevamente atacada cuando se la pretende despojar de esa maternidad. Añadir al trauma de una violación la atrocidad de un aborto es incrementar su dolor. La gestación es temporal. La madre que da a luz y entrega a su hijo en adopción puede respirar tranquila porque ha hecho lo correcto.

El mundo es muy variopinto, plagado de dolor, luchas y sin sabores pero, a la vez, lleno de bondad, felicidad y paz para quién se esfuerza en encontrarlo. Dios tiene un plan para todos nosotros con independencia de las circunstancias de nuestra concepción y de las decisiones equivocadas o acertadas que hayamos tomado. Mientras vivamos siempre tendremos la posibilidad de un cambio, de una conversión y de un mañana mejor.

Darlene Pawlik
www.savethe1.com
thedarlingprincess.com

Wednesday, April 1, 2015

Abortó a Su Bebé Concebido en Violación, y Concebida Por Violación -- Irene van der Wende


La historia de Irene van der Wende - abortó a su bebé concebido en violación, y más tarde descubrió que ella misma había sido concebida por violación.

Lamento haber matado a mi bebé después de haber sido violada.

Sus fuertes brazos agarrándome con fuerza el cuello, sofocándome, ahogándome, me dejaron sin aliento. Me di cuenta que la muerte era inminente, por lo que en una fracción de segundo decidí dejarlo salirse con la suya con mi cuerpo, para que yo pudiera seguir con vida. Después, me envolvía en mi abrigo con fuerza, para que nadie viera mi ropa rasgada. . .

Aunque mi cuerpo empezó a cambiar y necesitaba ropa más grande, creí que no estaba embarazada. La primera prueba de embarazo dio negativa (no había suficientes hormonas todavía.), pero después de una gira de 6 semanas, en una visita al médico de la familia éste me informó que estaba embarazada. "¡Oh, no!" Shock, incredulidad, miedo y confusión se apoderaron de mí. En Londres se me aconsejó ir a una clínica al norte de Inglaterra para  abortar, indicando que había que hacerlo rápidamente, ya que estaba al borde del tiempo en el que se permitía hacerlo legalmente. Entumecida, y sólo centrándome en el miedo, seguí adelante.

El aborto se llevó a cabo en una fría, siniestra y vieja mansión. Me sentía muy incómoda, esperando en el vestíbulo con azulejos a cuadros blanco y negro, viendo los minutos pasar en el reloj. Era como si la muerte colgara como una nube en el aire sobre mí. Hice lo mejor para esconder  mis emociones, firmé un documento, recibí mi número, y me uní a unas 8 mujeres recostadas en varias camas en una habitación. Esperé mucho tiempo después de ponerme una bata para operaciones y que iba a permanecer abierta. Mientras otras mujeres hablaban de su embarazo, náuseas matutinas, y del por qué estaban matando a sus bebés, me dio el que pensar. En el ascensor más tarde, cuando yo iba hacia arriba, me puse una mano sobre mi estomago, finalmente dándome cuenta de que había un niño dentro de mí, y dije: "Soy madre. ¡Tengo un bebé dentro de mí!" La enfermera que me acompañaba me tranquilizó, diciendo: "Está bien - otras mujeres también piensan lo mismo en el último minuto. Estás haciendo lo correcto", tras lo cual se abrieron las puertas, y entré en un iluminado quirófano, donde me dijeron que me acostara, y que pusiera las piernas en alto en los estribos. Me sentí muy mal y vulnerable debido a la privacidad, y más aún cuando el abortista se enfadó mucho y se agitó cuando la enfermera discutió con él, empezó a gritarme diciendo que ya había firmado un formulario de consentimiento, ¿o no? Y que estaba retrasando el ritmo de las cosas. Él me agarró brutalmente de los brazos, los cuales ató, y me insertó una aguja en el brazo, después de lo cual no me acuerdo mucho. . . . Me desmayé.


Cuando volví en mí, me dijo en voz alta que me pusiera de pie. En agonía, me tomé el estómago con una mano, doblemente dolorida, mientras con la otra, buscaba a tientas -por el oscuro pasillo- el camino de vuelta a mi cama en la otra habitación. Las mujeres estaban ahora en silencio y gimiendo de dolor. Sentía mi estomago como si cada centímetro había sido raspado, abierto con una hoja de afeitar afilada. Nos dejaron solas, y después de mucho tiempo -creo que el día siguiente- se me permitió ir a casa, pero el dolor era insoportable. Me ofrecieron una silla de ruedas, pero apreté los dientes, diciéndome: "Vos quisiste esto, así que aguantálo". Sangre abundantemente en el camino a casa, teniendo que detenerme de vez en cuando, mareada, y en agonía absoluta. El sangrado duró medio año.

Mirando hacia atrás, me arrepiento de mi aborto, y de las píldoras llamadas “del día después” que tomé. Si me hubiese dado cuenta entonces, lo que ahora sé, yo nunca habría sido capaz de pedir que mataran a mi bebé. Llegué a esta toma de conciencia después de ver videos de un aborto, viendo cómo un bebé de 12 semanas de edad reacciona a los instrumentos dentro del útero, y viendo las horribles fotos de estos pequeños humanos, donde les arrancamos sus brazos, rompemos sus piernas y luego las tiramos , aplastamos su cráneo, succionamos (partes de) sus cuerpos, cerebros, los decapitamos, etc. ¿Cómo podemos ver estas imágenes, con los intestinos, las costillas, el cerebro, corazón, columna vertebral, etc. y no llamarlos seres humanos?

 La vida empieza en la concepción - todos los genes y el sexo están en la primera célula, color de pelo, color de la piel, etc., que se expanden a 2, 4, 8, 16 células, etc., hasta en la adolescencia, cuando nuestros hijos están completamente crecidos. Sentía gran culpa y remordimiento después de darme cuenta de lo que había hecho. Me aislé de mis emociones, ya que la culpa era insoportable, causando problemas en relaciones posteriores. Más tarde, leí que las mujeres como yo, que abortan después del abuso sexual (menos del 1% de todos los abortos), que el 80% de nosotros lamentamos nuestros abortos. Contra el 70% que optó por dejar que su bebé viviera, ninguna tenía remordimiento. Ojalá no la hubiese matado.

Después del aborto, cada Día de la Madre, tenía que detenerme en el hecho de que yo era una madre, a pesar de que no tenía un hijo vivo - madre de un bebé muerto, a través de mi propia obra. Un trauma emocional que llevaba en silencio, sin hablar de ello. Me quedé helada cuando poco después, alguien colocó a su bebé en mis brazos - ¿quién era yo para sostener a un bebé después de matar al mío? Tiempo después,  me uní a las estadísticas al tener un aborto involuntario. Me enteré que el tejido cicatrizal del aborto puede causar problemas en embarazos posteriores, y nacimientos prematuros por los daños causados por el aborto, junto con una probabilidad del 50% más de cáncer de mama al no tener el bebé a término completo, ya que por abortar, se detiene repentinamente el proceso de producción de leche en desarrollo. Cuando mi hija nació más tarde a través de cesárea, mis brazos estaban atados, al igual que durante el aborto, y todo el miedo y la ansiedad vinieron a inundarme otra vez, arruinando lo que debería haber sido un momento feliz.

También me resulta desgarrador no poder decirle a mi hija mayor viva, que es mi primogénita. Y cuando un día llegó a casa de la escuela, preguntándome si había perdido alguna vez un bebé, me quedé sin palabras - ¿cómo se le dice a una niña que ordené que maten a su (media) hermana? Cuán traumático emocionalmente para la familia de la mujer que eligió matar. Cuán inseguro el hermano o hermana se siente - "¿Por qué ellos y no yo?"


Cuando tenía alrededor de 35 años, me enteré de que yo, yo misma, fui concebida en una violación. Toda mi familia lo había sabido todo el tiempo, excepto yo. Mi padre y mi madre estaban casados, pero fue una violación brutal. Estaba totalmente borracho en ese momento, y la había abofeteado violentamente, por toda la habitación, la tiró sobre la cama y la violó forzosamente. Fui concebida. Mi madre trató de suicidarse. Cuando yo había estado creciendo en su seno alrededor de 6 meses, subió a su bicicleta, con premeditación de lanzarse conmigo delante de un tren en las vías que se encontraban a pocos kilómetros de distancia. Fue allí, y se situó al lado del carril, pero justo cuando el tren se acercaba, no pudo seguir adelante. ¡Estoy tan agradecida de que no lo haya hecho! Cuando estaba creciendo, mi vida no siempre fue tan buena como podría haber sido, al escuchar cómo algunos se criaron en un hogar agradable, cálido y amoroso. Pero. . . la vida no se trata de la forma en que fuimos concebidos, o nuestra educación, sino de lo que hacemos de ella. Hay curación, y estoy muy contenta de que mi madre no me haya matado a través del suicidio, cuando tuvo la oportunidad. Estoy tan contenta de que ella me dio a luz, y me crió, a pesar de cómo fui concebida, y que estoy viva, y ser capaz de hacer ahora algo por la humanidad. Mi valor y derecho a la vida no dependen de cómo fui concebida.

He tenido que asumir y aceptar lo que yo misma hice. Decidí pagar a alguien para matar a mi bebé inocente. Había un padre (el violador), una madre (yo) y un bebé. Sin embargo, contraté a un asesino (el abortista) para matar a mi bebé. Lo escondí lo mas que pude durante 25 años, pero como la psicología dice, finalmente el pozo negro de la vida tiene que ser abierto, y ser honestos acerca de lo que hemos hecho en nuestra vida. He nombrado a mis bebés, hice una tumba para ellos en el cementerio, y he encontrado la curación con YHWH (Dios), y su Hijo Yahshua (Jesús), por El es que estoy ahora en condiciones de dar testimonio de lo que he hecho, y los efectos que ha traído, a mí, mi familia y seres queridos, de forma física, emocional y espiritual. Lamento profundamente haber expuesto a mi bebé inocente a una tortura y mutilación dolorosa, dejando que sea cortado en pedazos, aún en vida con un corazón que latía. Matar a un bebé inocente nunca es correcto, incluso después de una violación. Dos errores no hacen un acierto. El padre me hizo daño, pero yo hice daño al bebé. El bebé no ha hecho nada malo. El bebé es una tercera persona. Yo podría haber llegado a amarlo, o hacer que lo adopten en una familia amorosa. Un bebé no debe llevar la carga del pecado de los padres y ser asesinado por ella. Bajo la ley, si alguien mata a una mujer embarazada, es castigado por la muerte de dos personas. ¿Qué estamos haciendo al matar a nuestros propios hijos?

Me gustaría que la gente me hubiese dicho sobre el desarrollo hermoso de mi pequeño feto. Que antes que nosotras como madres supiésemos que estamos embarazadas, 4 días perdidos del ciclo, el bebé ya tiene un corazón que late a los 18-21 días. Que en 18 días, sus cerebros empiezan a desarrollarse, a 20 días con parte media, delantera y posterior del cerebro, y que sus ondas cerebrales se pueden medir en 40 días. Que son sensibles al tacto, calor, luz y ruido.

Los receptores del dolor comienzan a crecer con 4-5 semanas. A las 6 semanas, responden al tacto. Ellos tienen su propio ADN, sexo, tipo de sangre, y huella digital, lo que los hace individuos únicos. Manos y pies pequeños y hermosos, las costillas, la boca, la lengua. A veces el bebé no muere de inmediato cuando se inicia la matanza, y los brazos y las piernas se arrancan. Un abortista ha declarado que el corazón de los bebés entonces todavía palpita a veces. O que todavía están vivos cuando se los succiona, pasando por el tubo, para morir después en el frasco. Estos son seres humanos, que no están con muerte cerebral, o sin sentir.

Si una mujer está embarazada, necesita apoyo, no el aborto. Muchas de nosotras (64%) están obligadas a abortar (por ejemplo, por el novio, la madre, padre, maestro, médico, enfermera, amiga, trabajadora social) por lo cual podemos sentir arrepentimiento, vergüenza y mas tarde,culpa, cuando realizamos plenamente lo que hemos hecho. Un bebé dice: déjame vivir, toma mi mano, en vez de mi vida, amame en lugar de matarme.

 El aborto mata a un corazón que late. Con la selección de embriones para las enfermedades, estamos diciendo a los hermanos y hermanas "sólo se te quiere y ama porque no tienes una discapacidad." Para las personas con discapacidad, en realidad estamos diciendo "sólo se te tolera, porque la tecnología no estaba allí para eliminarte cuando eras un embrión"- el genocidio dentro de nuestros laboratorios. Recuerda: Dios te ama, pero también a tu bebé. Con el aborto, un solo corazón deja de latir, pero otro corazón se parte. O nos quedamos entumecidos, como yo hice al principio, o el remordimiento, la culpa y la vergüenza se ciernen sobre nosotros, hasta que confesamos, y encontramos la curación.  Como decía la Madre Teresa: "El aborto es la muerte de dos: del bebé, y de la conciencia de la madre" Por favor, no mates a tu bebé.  Tu bebé necesita que se le permita vivir.  Encuentra a alguien que te ayude.

Irene van der Wende

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Irene es de los Países Bajos y está disponible para hablar info@abortioninformation.eu